Sensibilizarnos. Experiencia estética y cotidiana

Una obra no estará nunca completa si no hay alguien delante para observarla

Marcel Duchamp

La sensibilidad se interpreta como la facultad de los seres vivos de percibir estímulos, tanto internos como externos, a través de los sentidos; se habla de la sensibilidad en los artistas ante el mundo y su contexto histórico, social o político; un aspecto que integra también un proceso de conciencia sobre lo que se percibe y que implica la sensibilidad sobre las propias emociones para la creación, y por supuesto, ante quien lo experimenta.

Esta sensibilidad sobre sí mismo y ante el entorno que potencia habilidades de pensamiento como la imaginación se puede observar en una escena de la película Hook, en donde Peter Pan, ya adulto, reencuentra a sus antiguos compañeros de aventuras; ellos intentan sensibilizarlo sobre sus vivencias en El país de nuca jamás y lo invitan con sus historias a contactar con esa parte sensible de si mismo que había dejado atrás cuando empezó a crecer, así en un momento contactó nuevamente y una simple mesa de madera se convirtió en una fiesta de manjares deliciosos.

¿Cuánto hemos dejado de lado la sensibilidad hacia el entorno y la detonación de la imaginación?

La sociedad actual vinculada de manera importante con la tecnología ha propuesto nuevas formas de contacto inmediato, rápido y volátil con una multiplicidad de aspectos, en donde los usuarios están sobreestimulados, pero no necesariamente sensibles ante ellos y no digamos ante la realidad circundante a un nivel profundo. La experiencia sensitiva y sensible previa a la pandemia posibilitaba el contacto con otras personas y el entorno de una manera física y directa, a partir del confinamiento la interacción social y cultural se ha detenido y reformulado su vínculo desde los equipamientos tecnológicos que parecen hacerla más lejana, fría e incluso distante o planteando nuevas rutas de sensibilización hacia el arte y la cultura.

Los recursos están ahí, tal vez lo que va surgiendo es la posibilidad de detonar intencionadamente experiencias nuevas que permitan a las personas contactar y sensibilizarse haciendo uso de la tecnología y otros recursos didácticos que potencien aprendizajes significativos. Sensibilizar implica hacer conexiones, que una persona se dé cuenta de la importancia o el valor de una cosa, o que preste atención a lo que se dice o se pide sobre algo; partir de la pandemia muchos se han visto sensibilizados en casa y descubrieron el entorno privado y sus posibilidades de resignificación de espacios, funciones y lo que se puede hacer en ellos; valorar a los miembros de su familia, e incluso la valoración de ellos mismos, sus capacidades y habilidades.

¿Se necesita tener perspectiva para sensibilizarnos ante algo?

Un ejemplo de la capacidad humana de sentirse sensibilizada ante algo es la frase de Karl Sagan al observar las imágenes de La Tierra provenientes de aquellos equipamientos que han sido enviados al espacio: » ese punto gris y azul es nuestra casa»; la perspectiva permite que las personas se den cuenta de su relación con aquello que perciben e interactúan (aspectos personales, sociales, culturales, identitarios o físicos) desde un plano más amplio y quizá ser sensibles a otros elementos que forman parte de la ecuación, ampliando las posibilidades en la conciencia sobre su efecto en cada uno.

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Afortunadamente para sensibilizarnos ante y con el arte no es necesario viajar a grandes distancias, incluso a partir del confinamiento mundial que inició en marzo de 2020, todas las personas pudieron encontrar desde su casa (un ámbito más cercano, privado e íntimo) ese vínculo con el arte en sus diversas manifestaciones: series por internet, programas en TV, música en los balcones de las casas, baile y danza en el salón, entre otros; todos encontraron ese punto de encuentro y sensibilización, canalización sus emociones en medio de la incertidumbre física, social, económica y dar paso a la posibilidad de expresión de sentires, sensibilidades hacia las propias vivencias emocionales, físicas y familiares.

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Para capitalizar esta experiencia es fundamental hacer intencionadamente un acto de toma de conciencia para «habitar nuestro espacio» y como punto de partida el propio cuerpo, cada una de sus partes, su sensaciones agradables o no y aquellas emociones alojadas en cada uno. Este proceso implica observar conscientemente, estar aquí y ahora, partir de sí, de las experiencias de lo humano y de las expresiones creativas en el entorno privado, familiar, comunitario, social y cultural en el que también se encuentran los museos. Sensibilizarse sobre lo que nos hace humanos, para verse cómo individuos únicos e irrepetibles, formando parte de un entorno diverso: tanto el natural como el creado por otros seres humanos en diferentes momentos históricos.

A partir del contacto con algo puede venir una toma de conciencia, la sensibilidad sobre esas experiencias generadas que derivan en la detonación de la memoria episódica (los hechos), sensorial (sentidos), semántica ( aquella que se vincula con saberes previos) o procedimental (leer o escribir); dichas detonaciones pueden generar múltiples preguntas: ¿Cómo habito mi cuerpo? ¿cómo mi habitación? ¿mi casa? ¿mi comunidad? ¿mi ciudad? ¿mi museo? y si lo hago o no, ¿Estoy realmente presente frente a la experiencia estética con una obra de arte? Dicho proceso de contacto y sensibilización consciente detona la memoria episódica y sensorial que todos tienen para establecer una forma de vínculo con el tiempo, más allá de lo lineal y tirar del hilo sobre los procesos creativos-el arte-las personas-las emociones, sus saberes en interacción y construcción colectiva.

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Si vinculamos la sensibilización a partir de la mediación con las obras de arte plástico o escultórico, es posible capitalizar el enfoque, las vivencias, imaginaciones creativas y sensaciones de lo cotidiano para trasladarlas a la interpretación y expresión artística que también respondió a un momento o entorno particular. Es por ello que creativos, psicólogos y educadores tienen la necesidad de potenciar esta capacidad de darse cuenta, dar valor y se han dado a la tarea de desarrollar experiencias que sensibilicen a niños, jóvenes y adultos sobre el mundo y el impacto de sus acciones en él y hacia otros.

No podemos reconocer valores en un contenido que no conecta con otros contenidos u otros intereses

Mentes sensibles. Museos arte y educación. Miradas caleidoscópicas

Aquí se suman algunas practicas que se pueden hacer para sensibilizar a un grupo de personas o aplicarlas sobre sí mismos y que los preparan hacia una siguiente etapa denominada: indagación sobre ese objeto o entorno de conocimiento:

  1. Meditación y sensibilización ante el propio cuerpo y la otredad (conocimiento somático): recuento de vínculos con el propio cuerpo, su forma, rasgos generales, ideas, emociones, sensaciones y aquellas que corresponden e interactúan con otros y el entorno.
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2. Ejercicios consientes con texturas para sensibilizar el tacto, las sensaciones y recuerdos, sin verlos tocar objetos del propio entorno a partir de criterios de duro, blando, lizo, rugoso, cálido, frío, etcétera.

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3. Ejercicios consientes con colores para buscar todos los objetos cercanos de un color y ver el efecto físico y psicológico que causa o descubrir el predominio de un determinado color o la ausencia de otros; los equilibrios y contrastes, así como la gama cromática que se tiene en casa y la que hay en otros entornos.

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4. Ejercicios consientes con las formas para buscar círculos, cuadrados, rectángulos y otras formas geométricas, no solo en diseños, sino en la estructura básica que da forma a objetos o personas; incluso buscar las formas orgánicas del entorno como lo hizo Gaudi en Casa Batlló y otros espacios, como fuente de inspiración de sus diseños arquitectónicos y decorativos.

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5. Paseos como ejercicios consientes con el espacio partiendo del ámbito privado: habitación, la casa; lo público: el parque, la plaza, el museo. Un recorrido a partir de los sonidos del ambiente (paisaje sonoro).

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6. Ejercicios consientes con la composición que se crea con la decoración y los elementos que conforman cada espacio de la casa; la revisión de fotografías personales y familiares, tanto digitales como analógicas.

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7. Arte, sensibilidad y capacidad de asombro, en donde la experiencia con el arte es más evidente, así como su vínculo con las emociones y la toma de conciencia sobre su efecto central: música, película, poesía, etcétera; tal es el caso de la intervención de Ramón Gener en el programa Aprendemos juntos. Un proyecto de educación para una vida mejor que tiene BBVA, denominado Un viaje por el arte y la música a través de las emociones, en donde nos enfatiza de una manera muy empática, didactica y reflexiva, pero principalmente sensible sobre el descubrimiento, contacto y sensibilización hacia la creatividad expresada por Beethoven.

¿Cómo aplicar la sensibilización a la experiencia con el patrimonio artístico?

¿Es igual con otros patrimonios?

Continúa…

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