Hacernos preguntas en el museo. La Indagación como medio para el aprendizaje

“El acto de interrogar, de preguntar, es inherente a la naturaleza humana. Expresa la curiosidad por conocer, por trascender más allá de la experiencia de las cosas. La pregunta nace de la capacidad de descubrimiento, del asombro, y por ello la pregunta implica riesgo.” 

Escobar Guerrero, 1990.

La practica mediadora en esta etapa plantea a los educadores el desarrollo de procesos de cuestionamiento de la experiencia ordinaria con la experiencia estética, en donde el enlace entre el contacto y sensibilización con la obra de arte, desde los propios referentes sensoriales, episódicos y de saberes y que permite dar un paso más allá para «entrar» en la obra hacia la investigación de nuevos aspectos y conocimientos que se pueden construir durante del proceso de indagar.

El significado de indagación tiene que ver con iniciar un proceso de abrir la posibilidad al asombro y aproximación al conocimiento del mundo; desde un acercamiento al aprendizaje por indagación al potenciar los procesos de investigación y curiosidad, la frase alusiva al potencial de este proceso dice “Dímelo y se me olvidará, muéstramelo y lo recordaré, involúcrame y entenderé” como un elemento esencial de este tipo de aprendizaje por indagación en donde la participación activa de los visitantes es fundamental para posibilitar un aprendizaje significativo.

Indagar implica entonces «una aproximación a los temas y problemáticas escogidos en los cuales se promueve formular preguntas reales, cuando éstos ocurren y por quién sea que pregunte. De manera igualmente importante, como garantía de calidad de una aproximación a la indagación todas las respuestas tentativas se toman seriamente y se investigan tan rigurosamente como las circunstancias lo permitan.” [Wells, Gordon (2001). Action, talk & text: Learning & Teaching Through Inquiry. New York, NY: Teachers College Pres.]

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La indagación e interpretación del patrimonio artístico en el ámbito del museo propone a los educadores, mediadores, promotores y profesores priorizar esta experiencia de aprendizaje de las personas para abordar el arte desde múltiples esferas: como contenido, recurso de aprendizaje, medio de expresión o recurso de aprendizaje, para poner en acción la formación de visitantes; Ayudarlos a aprender a ver e interesar el ojo desde una observación activa, en donde la conversación es un eje transversal del proceso compartido entre un grupo de personas durante una visita. Algunos de los objetivos que se pueden plantear para esta etapa tienen que ver con ayudar a los visitantes a estimular la mente, encontrar conexiones e interpretar la obra de arte desde múltiples opciones, diversos ángulos o maneras, lo que enriquece la experiencia durante la indagación.

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La experiencia mediada y de interpretación que se detona durante la etapa de indagación puede enfatizar la formulación de conceptos que se van descubriendo durante el recorrido a partir de la apropiación simbólica como finalidad educativa. En este momento los elementos simbólicos, significantes y significados de las colecciones artísticas toman un papel central, así como la construcción de identidad que las personas pueden hacer a partir de sus propios referentes como alternativas por las cuales entran en la obra a niveles más profundos, donde lo educativo en el museo pone la mirada sobre «lo que el arte aporta en las personas, les enseña o puede incidir en sus aprendizajes». [Mentes sensibles]

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Elliot Eisner plantea que la experiencia estética de las personas (en este caso los visitantes del museo) implica una exploración artística que posibilita un logro cognitivo en la medida en que se enlazan todos los elementos del rompecabezas: el arte y el mimetismo al descubrir aquellas formas representadas por el artista que se parecen a lo que deseaba representar o las exploraciones que salen de estas interpretaciones; al reconocer el papel del arte y la expresividad en las obras e identificar como las formas compositivas detonan diferentes campos energéticos y de qué manera resuenan con el sistema nervioso de cada uno; descubrir los signos convencionales en el arte al identificar aquellos elementos  simbólicos que forman parte del imaginario social y que hacen referencia ideas establecidas, objetos o sucesos en las obras que se reconocen de manera generalizada por una o varias generaciones de personas.

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«una visita guiada podía considerarse una acción artística y que muchas prácticas artísticas podían ser usadas como actividades pedagógicas».

Jordi Ferreiro

Para iniciar la etapa de Indagación los educadores necesitan promover una estrategia fundamental: actuar en clave de pregunta que hila el proceso de todos los participantes. Desde este detonante se puede ver al museo y sus obras como un lugar para la búsqueda y el descubrimiento y la incertidumbre para salir con más dudas que con certezas. Potenciar la generación de preguntas como un recurso pedagógico y al «acto de interrogar, de preguntar, […] inherente a la naturaleza humana. Expresa la curiosidad por conocer, por trascender más allá de la experiencia de las cosas. La pregunta nace de la capacidad de descubrimiento, del asombro, y por ello la pregunta implica riesgo.” [Escobar Guerrero, 1990]

El ejercicio de Indagación en clave de pregunta potencia que los mediadores y visitantes detonen sus habilidades cognitivas y de pensamiento y formen su pensamiento crítico y la resolución de problemas que se presenten durante el recorrido, lo que implica varios retos:

  • Ayudarlos a formular preguntas propias frente a cada obra; aprender a preguntar para detonar la capacidad de compartir ideas, la expresión libre, el respeto y la tolerancia de las mismas tanto individual como colectivamente, que ya destacaba hace un poco más de dos décadas el Proyecto DIA. Desarrollo de Inteligencias a través del Arte.
  • Cuidar errores en la formulación de las preguntas. «Para no plantear varias al mismo tiempo […] No dar tiempo para pensar una respuesta o esperar una inmediata; plantear preguntas cerradas […] Incomodarse con un silencio, el cual más bien puede ser oportuno y promover la reflexión crítica consciente, entre otras (Herman Van de Velde, 2014).
  • Promover la formulación de preguntas para establecer la relación entre lo que se piensa y la expresión verbal como medio de la comprensión de las ideas y reflexiones que cada uno tiene sobre el arte; la practica enfatiza la detonación del acercamiento multisensorial desde un  pensamiento divergente y complejo para experimentar el museo, no solo como una puerta al pasado que vive por los objetos, los contenidos, los hombres y mujeres que los crearon. 
  • Durante el proceso reconocer la importancia de los saberes previos sobre el arte y sus expresiones para capitalizar las diversas formas de pensar, contenidos, ideas y sentimientos de todos. 
  • Valorar la importancia del trabajo colaborativo dentro del museo, no solo del mediador, a través de la interpretación de los objetos en cada etapa metodológica, para que el aprendizaje sea realmente significativo y construido entre todos. 
  • La transformación de la conciencia al refinar los sentidos y estar atentos a las percepciones, estimular la imaginación para establecer conversaciones detonadoras de más preguntas y, experimentar nuevos modelos para experimentar el mundo y nuevas formas de verlo.

Al plantear diversos tipos de preguntas para indagar sobre las obra de arte, los educadores pueden diseñarlas a partir de diferentes abordajes que pueden vincularse con experiencias detonadoras que ayuden a todos, aquí algunos ejemplos:

  1. Preguntas propias. Desde los sentidos, saberes y emociones que se detonaron en la etapa de contacto y sensibilización: ¿Cómo se siente esta obra? ¿Qué objeto de mi entorno cotidiano veo en esta obra?.
  2. Preguntas filosóficas. Que parten de cuestionamientos sobre la obra de arte a partir de preguntas abiertas que permiten encontrar diferentes respuestas: Si este cuadro fuera un texto  ¿Qué preguntas nos haríamos? de sus personajes, contexto en el que se desarrolla o la problemática que nos cuenta: ¿Qué inquietudes nos provoca esta obra?
  3. Preguntas en clave de género. Permiten la formulación a partir de aspectos vinculados con la sociedad como: violencia de género; sociedades patriarcales; nuevos modelos de familia; modelos femeninos y estructuras de reparto de poder, entre otros: ¿Cuántos tipos de violencia reconoces?
  4. Preguntas para detonar habilidades de pensamiento. Permiten enfatizar aquellos aspectos cognitivos que en cada obra se pueden enfatizar como las Habilidades de investigación: adivinar, averiguar, formular hipótesis, observar, etc. Habilidades de conceptualización y análisis: Formular conceptos precisos, buscar ejemplos y contraejemplos, etc. Habilidades de razonamiento: Buscar y dar razones, inferir, razonar hipotéticamente, razonar analógicamente, relacionar causa y efecto, etc. Habilidades de traducción y formulación: Explicar (narrar y describir), interpretar, improvisar, traducir del lenguaje oral al de la mímica, etc: ¿Qué diferencia encuentras con otro tipo de retratos que hayas visto?
  5. Preguntas de análisis. Para abordar los motivos, causas y consecuencias que se observan en la obra, su contexto artístico, histórico, social o económico: ¿Qué aspectos influyeron en los cambios en las formas de enseñanza en la Academia de San Carlos a principios del siglo XX?
  6. Preguntas de síntesis. Para cuestionarse sobre las generalizaciones, predicciones o nuevas soluciones sobre el arte, los artistas, la expresión creativa: ¿Qué podemos concluir sobre este conjunto de obras?
  7. Preguntas de evaluación. Que destacan las opiniones, valoraciones o juicios sobre la experiencia estética. ¿Qué te pareció mejor y peor de la época en que vivió Baltasar de Echave Orio?

Actuar en clave de pregunta es un ejercicio que se puede trasladar a todo tipo de museos y principalmente como una habilidad para la vida.

“La Pedagogía de la Pregunta es un componente de la Educación Nueva, que implica no sólo innovar programas, libros, estructuras escolares, sino también rescatar el papel crítico y constructivo de la pregunta. Las preguntas constituyen un instrumento fundamental en la formación del carácter, el desarrollo de la inteligencia y el cultivo de las relaciones de afecto y mutuo respeto de maestros y alumnos.»

Habed López, 2012

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