La museología crítica emerge como una corriente de La Museología Crítica: Un Análisis Global de sus Enfoques y Exponenttes, pensamiento que replantea el papel del museo en la sociedad contemporánea, cuestionando su neutralidad, su autoridad interpretativa y su función tradicional como contenedor de objetos y narrativas oficiales. A diferencia de la museología clásica, centrada en la conservación, documentación y exhibición del patrimonio, la museología crítica entiende al museo como un espacio político, atravesado por relaciones de poder, ideología, colonialismo, y disputas por la memoria y la representación.
Fundamentos de la museología crítica
La museología crítica se fundamenta en teorías poscoloniales, estudios culturales, pedagogía crítica y los nuevos enfoques de memoria social y justicia epistémica. Su objetivo principal es visibilizar las ausencias y silencios en el discurso museal —especialmente aquellos relacionados con pueblos indígenas, comunidades racializadas, disidencias sexuales, trabajadores, mujeres y otros sectores históricamente marginalizados— e impulsar procesos participativos de resignificación del patrimonio.
La museología crítica no es una teoría única, sino un campo de pensamiento y acción diversa, interseccional y situada. En su práctica, promueve:
La participación activa de las comunidades en los procesos de interpretación. La descentralización del saber experto. La denuncia de los legados coloniales del museo. El trabajo con memorias conflictivas y traumáticas. La activación del museo como espacio de transformación social.
Principales exponentes y corrientes
Entre los pensadores más influyentes de la museología crítica se encuentran:
Eilean Hooper-Greenhill (Reino Unido): teórica clave que problematizó la noción del museo como transmisor unilateral de conocimiento y propuso el concepto de “museo posmoderno”, sensible a múltiples interpretaciones. Tony Bennett (Australia): desde los estudios culturales, analizó el museo como un dispositivo de control social y planteó su función en la construcción de ciudadanías disciplinadas. Iain Chambers y Nicholas Mirzoeff (Europa y Estados Unidos): contribuyeron desde los estudios poscoloniales y visuales a cuestionar los regímenes de representación en los museos occidentales. Walter Mignolo y Catherine Walsh (América Latina): aunque no museólogos, sus aportes desde la descolonialidad han sido esenciales para reformular prácticas museales críticas en contextos latinoamericanos.
Enfoques europeos
En Europa, la museología crítica ha encontrado eco en experiencias que reflexionan sobre el colonialismo, la migración y las memorias conflictivas. Por ejemplo:
El Tropenmuseum (Países Bajos) ha reformulado sus colecciones etnográficas desde una perspectiva crítica del colonialismo neerlandés. El Museu d’Història de Catalunya y el Museu de les Cultures del Món en Barcelona han intentado abrir espacios para el debate sobre interculturalidad y patrimonios no hegemónicos. El Museum of Liverpool en el Reino Unido trabaja con comunidades locales para representar historias de resistencia, clase obrera y migración.
Estos enfoques suelen combinar políticas de inclusión con nuevas narrativas curatoriales, pero también enfrentan tensiones con políticas estatales conservadoras y sectores que rechazan las llamadas “guerras culturales”.
Enfoques latinoamericanos
En América Latina, la museología crítica adquiere un carácter profundamente descolonial y comunitario. No se limita al ámbito académico, sino que se expresa en la praxis cotidiana de museos, casas de memoria, centros culturales y proyectos independientes. Algunos referentes clave son:
La museología social brasileña, influida por Mario Chagas y Waldisa Rússio, que promueve el museo como herramienta de ciudadanía activa, y se expresa en iniciativas como el Museu da Maré o el Museu das Remoções en Río de Janeiro. El Museo Comunitario del Valle de Xico (México), que articula historia, territorio, y saberes indígenas desde una museología participativa. El Museo de la Memoria y los Derechos Humanos (Chile) y el Parque de la Memoria (Argentina), que abordan los crímenes de las dictaduras a través de un enfoque testimonial y educativo. La Red de Museos Comunitarios de América: espacio transnacional que articula prácticas de museología indígena, comunitaria y crítica en defensa del territorio, la cultura viva y la autonomía.
Estos enfoques latinoamericanos enfatizan el vínculo entre memoria, territorio y lucha política, destacando la agencia de las comunidades frente a las lógicas extractivas y centralistas del museo tradicional.
Enfoques norteamericanos
En Estados Unidos y Canadá, la museología crítica ha tenido desarrollos importantes en relación con la diversidad étnica, la memoria afrodescendiente, los pueblos originarios y los derechos de las comunidades LGBTQ+:
En Canadá, el trabajo de Ruth Phillips y la museología indígena han sido clave para repensar las relaciones entre museos y Primeras Naciones, especialmente en contextos de repatriación. El National Museum of the American Indian en Washington D.C. y el First Nations University Gallery en Saskatchewan han asumido modelos de co-curaduría y representación de saberes indígenas desde sus propias epistemologías. En EE. UU., museos como el National Museum of African American History and Culture o el Wing Luke Museum de cultura asiático-americana visibilizan experiencias históricamente marginadas. La museología feminista y queer también ha ganado espacio, impulsando exposiciones críticas sobre género, sexualidad y representaciones del cuerpo.
Convergencias y desafíos
A pesar de las diferencias contextuales, todos estos enfoques comparten una voluntad transformadora. La museología crítica —ya sea social, decolonial, comunitaria o activista— plantea que el museo no es un contenedor neutro, sino un agente cultural con responsabilidad ética y política. Sin embargo, enfrenta múltiples tensiones:
Resistencia institucional a perder control interpretativo. Restricciones presupuestarias que limitan prácticas comunitarias. Riesgos de cooptación discursiva sin transformación estructural. Dilemas éticos ante memorias traumáticas y demandas de justicia histórica.
Conclusión
La museología crítica representa un giro epistemológico y político en la manera de concebir el museo. Lejos de ser una moda, es una necesidad urgente en un mundo atravesado por desigualdades estructurales, luchas por la memoria y demandas de representación. Su aplicación diversa en Europa, América Latina y América del Norte evidencia que no existe una única museología crítica, sino múltiples caminos hacia un museo más inclusivo, democrático y comprometido con su tiempo. El reto está en sostener estos procesos desde la acción, el diálogo con las comunidades y la revisión constante del rol que el museo juega en la construcción del presente y del futuro.
¿Tú que opinas?
