La mediación y la interpretación del patrimonio artístico son herramientas fundamentales para transformar la experiencia del público en los museos. No se trata solo de transmitir información, sino de abrir puentes de sentido entre la obra, su contexto histórico y la vida del espectador.
Mediante preguntas, dispositivos y dinámicas participativas, la mediación fomenta la observación atenta, el diálogo crítico y la apropiación cultural, permitiendo que cada visitante se convierta en protagonista de su aprendizaje. La interpretación, por su parte, ayuda a revelar significados ocultos, conectar el pasado con el presente y generar resonancias personales que convierten la visita en una experiencia significativa y transformadora.
En este proceso, el mediador actúa como una llave simbólica: no impone lecturas, sino que facilita descubrimientos, inspira curiosidad y acompaña la construcción de conocimiento compartido.

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