La Educación Artística y cultural no es un complemento

La educación artística hoy está en un punto raro y potente: por un lado, se le pide que “resuelva” cosas como violencia, ansiedad, polarización, crisis climática, hiperconexión, IA, entre otros; por otro, todavía hay sistemas educativos y culturales que la tratan como adorno, recreo o relleno. Y justo ahí está su fuerza: la educación artística no es un extra, es una forma de conocimiento que potencia la imaginación, sensibilidad, pensamiento crítico y derecho a la cultura en serio, no como discurso bonito. En un presente digitalizado y con urgencia ecosocial, educar artísticamente es crear condiciones para percibir mejor, preguntar mejor, convivir mejor y actuar con más ética. Eso es lo que nos hace humanos.