El Museo Femenino

Un Museo Femenino donde el Arte como mediador entre el espíritu y la naturaleza, posibilita la construcción de sentido; donde arte y género estén presentes, tanto en los procesos de trabajo, en los temas que se exponen, en los proyectos educativos que se generan y en las experiencias de tod@s.

Para poner atención y pensar o repensar el museo desde esta postura conceptual sobre lo femenino, el pensamiento divergente, complejo, aspectos de género, pedagogías feministas y trans que transformen las prácticas de mediación simbólica del objeto artístico.  Romper en estos espacios la réplica de parámetros, modelos, #estereotipos o #prejuicios #sexistas, #clasistas, #geográficos o #culturales; donde lo #femenino la #desigualdad  #exclusión #violencia  #predisposiciones #normalidad etcétera, que todos manejamos en diversos grados, como personas  y como profesionales.

En estos tiempos, es importante que el museo y particularmente los educadores propongamos herramientas que exploren la empatía emocional y la imaginación de los visitantes; generemos experiencias estéticas (cualitativas) que destacan la percepción, no solo de la técnica, de la historiografía del Arte, la producción artística o el discurso, sino del lenguaje plástico y el juicio estático, entre otras cosas. Pongamoslo en la mesa, pensemos, repensemos, analicemos, reflexionemos, experimentemos al  y transformemos nuestra visión, pensamientos y sobre todo las prácticas culturales y el Curriculum oculto que las replica.

CARTOGRAFÍA DE LA MEMORIA.

Palabras clave:

En lo Social

  • Prejuicios sexistas—prejuicios clasistas—-prejuicios geográficos— prejuicios culturales—representación simbólica
  • Lo femenino—color rosa—mujer—débil—–frágil—menos capaz—–función de crianza de hijos—-cuidado de la casa—satisfacción sexual del hombre—representación simbólica
  • Mujer y lo natural—la mujer no estudia—-la mujer no vota—-la mujer no toma decisiones familiares—-representación simbólica
  • El rol familiar, social, económico se define por el sexo biológico—hay roles que desempeña lo femenino—Patriarcado—representación simbólica
  • Exclusión—desigualdad—- igualdad social de las personas—derechos de la mujer—educación igualitaria—cambio de sistema—-representación simbólica
  • Pedagogías Trans—–Pedagogías Queer—-Pedagogías Feministas

En el Arte

  • Artista moderno era: varón, eurocéntrico, de clase favorecida.—-representación simbólica
  • Creación como vínculo de dominio y poder simbólico.
  • Arte y artista genio y especial VS Incapacidad del resto no creador—no visibilización de las mujeres artistas VS hombres artistas— representación simbólica

Un primer acercamiento necesario tiene que ver con su propia denominación o concepto de lo Femenino en el ámbito social y cultural, así como la evolución del papel de la mujer en la sociedad, sus principales representantes, postulados y cambios significativos en el ideario cotidiano de muchas personas.

  • En el Siglo XVIII. Olympe de Gouges (Declaración de los derechos de la mujer y de la Ciudadana, que replicaba el que existía, que solo hablaba de los hombres) y Mary Wollstonecraft, y su Vindicación de los derechos de la mujer.
  • En el Siglo XIX. Surge el Sufragismo (movimiento de acción social) , principalmente en EU, Londres. Son Lucrecia Mott y Elizabeth Cady Stanton plantean la Declaración de sentimientos.
  • En el Siglo XX. Se logra el Voto después de la Segunda Guerra Mundial. Sojourner Truth que habla de la doble exclusión: por mujer y por ser negra. Flora Tristán (Feminismo Socialista), que habla de represión obrera, de clase y de género.
    • Simone de Beauvoir (Libro. El Segundo Sexo) “No se nace mujer, se llega a serlo”. Destaca el Androcentrismo (el hombre es la Norma) y la mujer es “Lo Otro”.
    • Feminismo Liberal. Destaca la situación de las mujeres como una relación de desigualdad, por ello, hay que luchar por cambios para lograr esa igualdad de derechos (en el mercado laboral y en puestos de poder). Betty Friedan (socióloga) escribió Mística de la feminidad y organiza NOW que tiene la intención de mejorar el estilo de vida de las mujeres, desde lo personal.
    • Feminismo Radical. pone énfasis en abordar estos aspectos desde la Raíz del problema: el Patriarcado (sistemas de poder familiar, político, económico, social) y quiere romper ese sistema. Se da, por ejemplo, el Movimiento de liberación de la mujer y  se crean espacios de apoyo alternativos para las mujeres, como los Centros de mujeres maltratadas, defensa personal, ginecológica, etc.
  • Siglo XXI. No hay un solo modelo de mujer, sino múltiple: Feminismo Postcolonial, Negro, Transfeminismo Radical, Teoría Queer, entre muchos otros. Surgen movimientos sociales como #MeToo, manifestaciones del 8 de marzo de 2018 en España, etc.

Existe en México un Decreto por el que se crea la Ley de Igualdad Sustantiva entre mujeres y hombres en el Distrito Federal (cuya última reforma de 2014), que en su artículo 5 enfatiza la Igualdad sustantiva, la perspectiva de género, el principio de igualdad, la equidad de género y principalmente la “Transversalidad: herramienta metodológica para garantizar la inclusión de la perspectiva de género como eje integrador, en la gama de instrumentos, políticas y prácticas de índole legislativa, ejecutiva, administrativa y reglamentaria, tendientes a la homogeneización de principios, conceptos y acciones a implementar, para garantizar la concreción del principio de igualdad”.

Después de acercarnos a esta trayectoria histórica sobre el rol de la mujer en la sociedad, sus búsquedas, encuentros y desencuentros en todo este tiempo transcurrido, todavía es necesario seguir hablando del tema, socializarlo a más personas, salir a la calle, hacer más reivindicaciones sociales, laborales, de familia y potenciando la transformación integral de las instituciones y la sociedad, dentro de las que se encuentra el museo. Por ello, exploraremos  de qué manera estos cambios se proyectan al ámbito museístico y cómo éstos pueden aportar a la transformación social sobre estos temas.


¿Qué sería y no sería lo femenino en el museo?

Plantear a la sociedad un Museo Femenino, puede ser todavía para algunos una insolencia, falta de respeto o incluso, algo absurdo; para otros  puede implicar el pensar que al transformar al museo, se convertiría en un espacio de “moños rosa y mujeres amables que hablan bajito por los pasillos”. El proceso implicaría un ejercicio de compromiso, responsabilidad y de visibilización del tema, de saberes, de personas para llegar a nivel social en la transformación de las prácticas, predisposiciones y formas de ser de las mujeres, los hombres y de todos en su conjunto. Hablar de género e igualdad de derechos en el contexto del museo es necesario, sino imprescindible y abrir los espacios que también por mucho tiempo fueron espacios de hombres y para hombres expertos y cultos.

Ya desde la propia denominación de MUSEO (EL), la utilización masculina del lenguaje al que se refiere el término (género gramatical: el o ella); y en los artistas de muchas de las obras de expuestas en el museo, se habla desde lo masculino, no porque sea negativo, sino porque pone un marco teórico sobre las posturas y modos de funcionar de manera tradicional de estos espacios: temáticas desde lo patriarcal, masculino, analítico, lógico, secuencial, lineal, unidireccional y sistemático. El Museo visto como un agente social, necesita hacer conciencia de este rol en su vínculo con los visitantes, las relaciones que establece con los temas que propone, las narrativas que detona, las experiencias que genera y reconocer la gran responsabilidad que eso implica al mover conciencias.

Analizaremos diversas perspectivas sobre la inclusión de estos términos, conceptos, posturas y prácticas en el ideario del museo y sus equipos de trabajo que hasta la fecha no han formado parte teórico-práctica de las experiencias museísticas. Ver al museo desde una Pedagogía Feminista, nos plantea que “El sistema educativo sigue siendo reproductor o nivelador de las desigualdades sociales”. Las diferencias entre niños y niñas, los formatos públicos y privados; la ciudad y el campo; las altas culturas y otras culturas; etcétera. Encarna Lago nos dice que los museos “Son, mayoritariamente, relatos-monólogo que emiten una sola versión, la de la mitad dominante, y eso barre los micro-discursos (ya no sólo los de las mujeres, sino los de las diversidades en su conjunto (se ha trabajado más bien poco la desigualdad social: etnia, clase, géneros, discapacidades).

Desde las Pedagogías Tradicionales, los educadores de museos somos quienes replicamos estos discursos de “historia oficial” , de expertos-neófitos, unidireccional, jerárquica, en donde el visitante no tiene voz; por ello, tomemos una postura feminista para hablar de esos microrrelatos, de otras voces, de aquello que no se dice y no está en el museo, del lado femenino de la ecuación.

Tomar conciencia sobre las historias que el museo cuenta, los conceptos que transmite y las acciones que lleva a cabo en cada una de sus actividades dentro y fuera, permite evidenciar y afrontar de una manera más abierta y natural temas de igualdad y exclusión; diferencia-desigualdad; poder e imposición, entre otras.

¿De qué manera es invisible el trabajo femenino en el museo?

¿Qué visitantes son invisibles en el museo?

¿Quién está representado en el arte y quién no está?

¿Qué personas, grupos o colectivos no tienen voz en el museo?

Estas nuevas propuestas implican procesos personales, individuales, profesionales, de trabajo, colectivos y sociales, en los que es necesario integrar procesos de reflexión y principalmente acciones concretas que den pasos firmes para una transformación del museo y de la sociedad en su conjunto.

Hablar, investigar, exhibir, mediar, interpretar, dialogar con otros; hacer múltiples lecturas sobre tema(s) como: identidad, tradición cultural, los roles sociales establecidos y heredados por generaciones, que se pueden reflexionar y transformar porque son conceptos y prácticas construidas (no estáticas). El desarrollo libre de la subjetividad en la mediación de los recorridos, visitas participativas, autogestivas, recursos didácticos y en línea donde integramos emociones, sensaciones, percepciones sobre el entorno, las personas, las relaciones, lo cualitativo que aportan un alto porcentaje a la experiencia femenina y reconocer también las resistencias y predisposiciones sociales y culturales que hay en todos.

Sandra Acker nos plantea 3 marcos teóricos feministas que se pueden vincular con lo educativo como una opción de romper con estas inercias en la escuela (y yo pienso que en el museo también):

  • Liberal: la igualdad de oportunidades, la socialización, los estereotipos o la discriminación.
  • Socialista: analiza el papel y la función de la escuela (y el museo) en la perpetuación de las divisiones de género de la sociedad capitalista.
  • Radical: enfatiza el monopolio masculino del saber -y, por lo tanto, de la cultura- y su ingerencia en la política sexual.

Integrar lo femenino en el museo, en la construcción de conocimiento desde los procesos del Pensamiento Divergente, posibilita la apertura hacia nuevas alternativas de ver una situación, tema, cultura, artista, etcétera, donde se potencia la creatividad y las acciones múltiples que se pueden generar  a partir de esta forma de pensamiento. Donde los procesos de trabajo, la gestión, investigación, museografía, propuestas educativas integren guiones que posicionen los roles femeninos de las artistas, investigadoras, curadoras, educadoras, directoras que conversan, intercambian reflexiones y puntos de vista  sobre estos temas.

El proceso de pensar al que el museo necesita apostar (en su conjunto), es el del reconocimiento y el discernimiento, donde una de las estructuras más importantes del pensamiento son las imágenes (las obras u objetos de una colección) y los conceptos (contenidos escritos por las investigaciones (de mujeres)  y aquellos que están en la experiencia previa de los visitantes). Desde un museo No feminista, “El pensamiento convergente suele optar por una sola solución para cada problema, de manera que toda la información ha de ordenarse y colocarse de forma correcta para conseguir inferir la solución”. Desde ahí, el museo suele centrarse en la historiografía, los datos, las fechas y los hechos tal y cual sucedieron; buscando las respuestas cerradas y correctas; el discurso plantea una sola historia, la oficial, masculina y concreta; la educación replica el discurso y refuerza las posturas establecidas de desigualdad.

Sin embargo, desde el pensamiento divergente, el acto de pensar, genera preguntas divergentes (diversas y abiertas), se promueve la curiosidad y se abre la posibilidad de admitir nuevas ideas (como pensar y repensar un museo más femenino), y poder resolver de manera diferente aquellos proyectos expositivos, tipos de visita, recursos didácticos o actividades en sala, facilitando el pensamiento productivo. (la creatividad, Guilford). Las situaciones no tienen una solución única, requieren de un enfoque sensible y de inventiva; esta visión nos permite pensar más opciones sobre un proyecto, activar una obra de arte o  contactar con la arquitectura de un edificio; crear una imagen de ello en la mente, agregarle elementos, quitar otros y crear nuevos escenarios, múltiples y diversos de experimentar un museo para y con todos.

El Pensamiento complejo, en la experiencia museística y expositiva, posibilita reflexionar sobre las incertidumbres en los contenidos sobre lo femenino, encontrar las contradicciones en los discursos, como un campo de posibilidades para la búsqueda y la profundización de los procesos de investigación sobre la realidad. Revisar si el museo maneja una única postura sobre la realidad, el conocimiento y las ideas expuestas, reconocer la complejidad de los fenómenos artísticos nos permitirá leerlos, observarlos, reflexionarlos desde diferentes ángulos, tomando en cuenta los elementos que lo conforman: imágenes simbólicas que tenemos de lo que es un museo, su patrimonio, el Arte con mayúscula y también las multidimensiones como el lenguaje plástico de arte, la construcción de sentido, la mediación simbólica, la experiencia estética, los artistas más allá de los iconos, la microhistoria, la neurociencia o la física cuántica.

Edgar Morín habla de tres principios que pueden mover estas inercias:

El dialógico, que permite asociar dos conceptos que pueden ser complementarios y antagonistas a la vez.

La recursividad organizacional, que nos permite reconocer que el efecto de un fenómeno, un concepto o un producto que integra a la vez la temporalidad, las causas o la generación del mismo.

El Hologramático, que plantea que los fenómenos naturales y conceptos, integran el todo que está en las partes y viceversa, que es recíproco y hay que tomar en cuenta y valorar ambas formas de conocimiento sobre el mundo.

Sumar a esta ecuación de museo las Pedagogías Queer o los estudios de género, nos permite entrar en capas más profundas del trabajo museológico, educativo, de gestión, tal y como lo hacen estos colectivos: Pensar y re pensar el Ser del museo (¿Qué o quién somos?), lo que no quiere ser un museo (¿Qué no somos?) y lo que puede ser el museo (¿Qué quiero ser?), cuestionandonos y reconociendo por qué se repiten procesos de trabajo arcaicos, jerárquicos y de poder en los equipos de trabajo y con los visitantes; cómo generar estrategias que permitan a todo tipo de visitantes reflexionar sobre el museo, dialogar con ellos y con otros visitantes sobre sus perspectivas; asumir nuevos roles (colaborador, igual, diferente) en el proceso y accionar siempre: solos, en pares, diferentes, diversos, sobre la perspectiva del museo, sus colecciones y sobre todo como parte activa del proceso en la experiencia de Poder Ser de sus visitantes: potenciar las historias de vida, emociones, empatía, etc.  “el posicionamiento queer en el arte y la cultura visual contemporáneos puede entenderse, además de una vía de desestabilización de la polaridad del régimen heterosexista”.

¿Cómo se ejerce o aplica el cuestionamiento y reconocimiento desde todos los departamentos del museo?

Podemos darnos cuenta de que a través de la simple mirada pasiva frente al arte, reafirmamos las identidades estereotipadas femeninas, machistas, arcaicas y jerárquicas de ver la realidad del museo y sus públicos. Reconocer la importancia  de la diferencia de enfoques, temas, personas, Rosa Luxemburgo (llamada la Fundadora del socialismo democrático) ya proponía desde finales del XIX y principios del siglo XX, trabajar “Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres” y el reto del museo sería poder trasladar estas ideas para revolucionar y transformar el museo. Perspectiva de Género: concepto que se refiere a la metodología y los mecanismos que permiten identificar, cuestionar y valorar la discriminación, la desigualdad y la exclusión de las mujeres, que se pretende justificar con base en las diferencias biológicas entre mujeres y hombres, así como las acciones que deben emprenderse para crear las condiciones de cambio que permitan avanzar en la construcción de la equidad de género” [...]

Revisar las alternativas del museo desde una perspectiva de género, implica  reconocer que «el género es una categoría transdisciplinaria, que desarrolla un enfoque globalizador y remite a los rasgos y funciones psicológicos y socioculturales que se le atribuye a cada uno de los sexos en cada momento histórico y en cada sociedad».

Hay multiplicidad de identidades, lo femenino no es un solo aspecto, hay muchas formas. “Los sistemas de género se entienden como los conjuntos de prácticas, símbolos, representaciones, normas y valores sociales que las sociedades elaboran a partir de la diferencia sexual anatómico-fisiológica y que dan sentido a las relaciones entre personas sexuadas” (De Barbieri, 1990).

También en el caso del museo, podemos reflexionar sobre las relaciones de poder y conflictos sociales, categorizando aspectos de género en el museo:

  • Su carácter social e histórico.
  • Los roles que maneja, las identidades y los valores.
  • Las  relaciones de poder.
  • La asimetría.
  • La transversalidad.
  • Lo que abarca.
  • La búsqueda de equidad.

A partir de estas reflexiones y nuevos acercamientos, Ya se han diseñado  proyectos colaborativos entre museos entorno a las mujeres, lo femenino, a las perspectivas de género, tal es el caso de:

  • Mujeres mirando Mujeres una propuesta de colaboración horizontal que surgió en 2015, en donde las mujeres toman un rol activo en la creación que detonen cambios sociales. Artistas, comisarias, comunicadoras, gestoras, blogueras, directoras y colectivos feministas, entre otras. Se generan en torno al Día Internacional de la Mujer, Exposiciones, Entrevistas, Conferencias que ponen en valor año con año las reflexiones, el trabajo y las búsquedas de las profesionales en diversos ámbitos del quehacer cultural.
  • El Museo Thyssen Bornemiza de Madrid creó el proyecto Nos+Otras  colaborando entre mujeres.
  • A partir de ésta experiencia, la Red Museística Provincial de Lugo, en España con Encarna Lago a la cabeza. realizaron en 2017. Proyectos colaborativos en red de artistas, gestoras y curadoras, con el nombre: Yo, tú, ellas, nosotras, nosotrxs en red. Basado en un trabajo interdisciplinario entre personas de diversas formaciones que establecen un lenguaje común y a la vez multidimensional en el cual pueden expresarse y gestionar sus ideas, anhelos, saberes y experiencias».
  • Didáctica 2.0  Museos en Femenino  es el resultado de un trabajo conjunto entre un equipo del Instituto de Investigaciones Feministas de la Universidad Complutense de Madrid, la Asociación e-Mujeres y los equipos de los Museos participantes en el proyecto”.

En una Web especial, los cinco museos despliegan a partir de itinerarios en Inglés y Español, la selección de obras de sus colecciones, encontramos la imágen, los datos de obra, su ubicación en el museo, así como el énfasis sobre el personaje y aquellos temas vinculados con lo femenino. El Museo Nacional del Prado [Las mujeres y el Poder; trabajos de las mujeres]; el Museo del Traje [Cuerpos modelables. La indumentaria como instrumento de control del cuerpo femenino]; El Museo Arqueológico Nacional, [Las mujeres en la sociedad imperial Romana. La construcción del género en la Grecia clásica]; el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía,  [Una mirada a las Vanguardias]; Museo Nacional de Cerámica González Martí, [ Las mujeres en el Museo González Martí].

Referencias Bibliográficas.

[1] Morin,Edgar_Introduccion-al-pensamiento-complejo_Parte2. PDF Consultado en http://www.pensamientocomplejo.com.ar/docs/files/MorinEdgar_Introduccion-al-pensamiento-complejo_Parte1.pdf

[2]Isabel Piper
En: Kaulino, Adriana y Stecher, Antonio (edit.) (2007) Socio Construccionismo y sus usos en Psicología.  Materiales para una cartografía de la psicología contemporánea: Tradiciones teóricas. Serie Universitaria, LOM, Santiago (en edición)  Revisión en https://es.scribd.com/document/282205664/SOCIO-CONSTRUCCIONISMO-Y-SUS-USOS-EN-PSICOLOGIA

[3] Gil, Marta. Poder, verdad y normalidad:genealogía del hombre moderno a través de la lectura de M. Foucault. Cuaderno de Materiales. No23, 2011, 443-456. PDF. Consultado el 16 de febrero de 2018. http://www.filosofia.net/materiales/pdf23/CDM27.pdf

[4] Innovacesal. Estrategias para el desarrollo del pensamiento complejo y competencias. Universidad Veracruzana.México, 2011. Recuperado en http://www.innovacesal.org/innova_public_docs01_innova/ic_publicaciones_2012/pubs_ic/pub_01_ic_2011_completo.pdf

[5] Idem página 102.

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