¿Por qué hablar de Buenas Prácticas en museos?


“Estas buenas prácticas implican que cada acción realizada en los museos responda a una filosofía de investigación, conservación y comunicación de los patrimonios”[1].

¿Qué se ha dicho?

En los últimos años del siglo XX y la primera década del XXI, ha circulado en el ámbito de los museos el termino Buenas Prácticas y aunque parezca obvio el termino y lo que ello implica, creo necesario poner en la mesa aquello que se menciona en el día a día al interior del museo, así como los movimientos y cambios que se han llevado a cabo en Instituciones, organizaciones y grupos de profesionales que ya plantean acciones concretas sobre algunos aspectos involucrados en este concepto, lo que se sugiere y lo que podemos reflexionar en nuestra propia práctica, en museos, centros culturales, en todos los niveles de trabajo, e incluso de manera conjunta con nuestros visitantes, para pensar juntos. 

Si bien en cierto que, algo que podría considerarse el antecedente de las buenas prácticas es el que los museos ya cuentan, desde hace bastantes años, con un Código Deontológico[2]que fue establecido por el Consejo Internacional de Museos (ICOM) con sus sedes en cada país, para que los museos tengan una serie de principios y directrices sobre las prácticas profesionales que es deseable aplicar en los museos, por ejemplo, “rediseñar los procedimientos ajustándolos al marco normativo Nacional vigente y a los estándares internacionales de control y documentación de colecciones, sistematizando actividades sustantivas del inventario y potenciando esta herramienta para su utilización en el cumplimiento de los objetivos del Instituto en materia de protección, conservación, investigación y difusión del Patrimonio Cultural mueble”[3].

En México también las propias instituciones como el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el de Bellas Artes (INBA), cuentan con Manuales de procedimientos para Museos en sus diversas áreas, por ejemplo, la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones del INAH, muestra en su Manual de Procedimientos para el manejo de Colecciones y Control de inventarios de bienes culturales muebles, todas y cada una de las acciones que deben realizarse para el buen manejo de las colecciones, al interior o en préstamos para exposiciones temporales a nivel nacional e internacional.

Lo que se ha escuchado y hecho en relación a las buenas Prácticas, aquí algunos ejemplos…

  • Código de buenas prácticas: “patronato de los centros con miembros de la sociedad civil (20-33%) y expertos y científicos (33-50%), en detrimento de representantes de la administración titular (20-33%)… y el segundo punto clave del texto es el relativo al director, nombrado por el patronato tras convocar un concurso”[4]Parece que hay una gama amplia para las Buenas Prácticas aunque, existe una diferencia entre buenas prácticas de gestión y aquellas que competen al ámbito de lo educativo, expositivo, de manejo de colecciones o proyectos específicos de atención a visitantes.
  • En el 2007, el director del Instituto Valencia d´Arte Moderno, José Miguel G. Cortés, firma el Código de Buenas Prácticas en Museos, “El Documento traza un marco de referencia para el sector, aboga por una gestión cultural transparente, democrática y participativa, al tiempo que pretende ser una herramienta para mejorar las relaciones profesionales entre todos los agentes que intervienen en el mundo del arte contemporáneo”[5].
  • En 2008, la Dirección General de Patrimonio Cultural de Dinamarca, también diseñó un Manual de Buenas prácticasque contiene once ejemplos de proyectos en museos con una oferta didáctica para la educación primaria y secundaria: “Las actividades educativas se basan en las áreas de responsabilidad de los museos y en su investigación en el patrimonio cultural y natural y se corresponden con los ámbitos clave de los centros de enseñanza. Las actividades educativas de los museos son interdisciplinarias y comprenden una gran variedad de métodos de aprendizaje, que se caracterizan por centrarse en problemáticas y actividades prácticas. Por ello, los programas educativos en los museos constituyen
  • Un complemento esencial de la educación en los centros de enseñanza.
  • El informe pretende arrojar luz sobre el modo de entender y practicar la enseñanza en los museos y sobre los retos que éstos deberán afrontar para asegurar una gestión profesional de su potencial educativo en la sociedad del conocimiento del S. XXI. ”[6]
  • También en ese año, la Alianza Americana de Museos (AAM) saca a la luz la publicación sobre Estándares Nacionales y mejores prácticas en los museos de Estados Unidos[7]que aborda aquellas políticas, planes y programas para los museos del siglo XXI y propuestas de estandares en cuanto a aspectos relativos a la administración, estructura de la organización, colecciones, proyectos expositivos, educativos y de interpretación, entre otros. 
  • Para 2009 en España, el grupo Anfitriones Turismo, grupo que se dedica a la preparación de empresas e instituciones turísticas para establecer estándares de calidad, para que se brinden servicios óptimos, en donde el turista es el centro del trabajo cultural. La propuesta se hizo con el apoyo del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, para elaborar un manual de Buenas prácticas para la atención al cliente museos y centros de interpretación, en donde se incluyen: los requerimientos generales y normas para el personal en atención al cliente de manera presencial, vía telefónica y web, el manejo de la información, las quejas y sugerencias: así como aspectos de seguridad, la reserva de visitas guiadas en horario y número de personas por grupo, la venta de libros, reproducciones etc; e incluso, temas como la limpieza y mantenimiento del inmueble sin perjuicio de los visitantes.
  • En la página WEB de Ibermuseos, existe un Banco de Buenas Prácticas que surge a partir del Premio Iberoamericano de Educación y Museos, que inició en el 2010 y que este año llega a su VIII edición. Aquí se establece un énfasis sobre aquellos proyectos cuyo origen de manera general parte del ámbito de la educación en museos, al marcar  que “la acción educativa ha sido una de las principales áreas de actuación de los museos, con una significativa contribución a la promoción de la armonía social, al fortalecimiento de los derechos humanos y a una cultura de paz, a través del estímulo a la aceptación de la diversidad cultural y de las distintas identidades que componen la amplitud de la realidad iberoamericana”[8].
  • Para julio de 2011, la Asociación de Profesionales de la Gestión Cultural de Catalunya generaron un documento que abordara las Buenas Practicas sobre su profesión, que se presenta en una guía que aborda una diversidad de aspectos que posibilitan la mejora de la calidad de las prácticas profesionales de los gestores culturales, en relación con: las competencias que hay que desarrollar; aquellos aspectos de calidad como los estéticos, morales e intelectuales; los instrumentos que guían la práctica, como manuales de procedimientos y sistemas de participación; la gestión de actividades como la buena gobernanza de proyectos y servicios; las políticas culturales que implican la colaboración y la autonomía o la gestión de recursos humanos y económica. Como su nombre lo dice es una guía muy puntual y objetiva de cada uno de estos aspectos, que definen, presentan temas y los elementos que hay que considerar en la gestión de proyectos en sus diversos aspectos. 
  • En 2013, la Empresa Española, Asimétrica, publicó en su página WEB, 50 ejemplos de experiencias prácticas para la gestión y fidelización en museos en un ebook[9], cuya intención era apoyar a “aquellos gestores que tengan entre sus responsabilidades las áreas de programas de lealtad, marketing, gestión comercial, patrocinios y captación de fondos, así como atención al visitante, comunicación y gestión de servicios”[10].  El texto desarrolla diferentes temáticas y ejemplos concretos que algunos museos y otros espacios culturales desarrollan para: conocer al público y su comportamiento, personalizar la relación con el visitante, diversificar los cauces de fidelización, entre otros, con ejemplos del Moma, Museum of London, Museo de Louvre, la Ciudad de las Artes y la Ciencia de Valencia y el Liverpool Museums, entre otros.
  • En 2014, la Casa Museo Quinta de Bolívar, el Museo de la Independencia y la Casa del Florero, del Ministerio de Cultura de Bogotá, Colombia, desarrolló: El Proyecto de Buenas prácticas en la planeación, diseño y comunicación museográfica, plantea a otros centros, una serie de procesos necesarios para la generación de proyectos expositivos. Enfatiza la planeación, la definición de objetivos, la participación pública, la conexión con el presente, el diseño museográfico, la producción, el montaje, inauguración y evaluación de los mismos.  Además, incluye un apartado de consejos útiles en donde habla sobre algunos puntos interesantes a considerar al diseñar algún proyecto de Buenas Prácticas: pensar localmente y globalmente, compartir las ideas, usar menos textos, más imágenes, idiomas, los sentidos, detonar la interacción y participación, el acceso físico e intelectual y las tecnologías, entre otros temas.  
  • En diciembre de 2015, el Museo Gugenheim, presentó un Código Ético y de Buenas Prácticas, que “recoge el compromiso ético que rige la actividad, detallando los principios de actuación y las buenas prácticas que, desde una visión responsable y ética, presiden los comportamientos individuales y colectivos en el Museo. Estas actuaciones exigibles y buenas prácticas que la institución ha ido construyendo en su trayectoria se encuentran recogidas en los procedimientos operativos, planes, programas, certificaciones y, en general, políticas de gestión que se detallan en el Anexo a este Código”[11]. Aquí, se puntualizan los valores y principios de actuación que tiene el museo, la integración con la comunidad artística, el compromiso con la calidad, la orientación al cliente, didáctica y económica; además de la integración y cooperación con los museos Gugenheim, el compromiso social y con las personas, etcétera.
  • Para 2016, Espacio Visual Europa (EVE), publicó en su página, el apartado de Buenas Prácticas en Museos y Centros de Arte, que incluye una serie de lineamientos para la creación de Instituciones artísticas, más cercanas al ámbito de la gestión, en dónde puntualiza que “toda administración pública que se propone renovar o crear una institución artística, tiene en cuenta criterios y oportunidades relacionados con la atracción del turismo cultural, la rehabilitación de entornos urbanos degradados, la proyección exterior de la localidad/autonomía/estado, etcétera”[12]. Así, destaca las etapas de la gestión: los objetivos, las formas y órganos de gobierno, lo económico, el personal y el equipamiento; El patronato: sus funciones, composición, elecciones; La dirección: selección, contratación, incompatibilidades. Un documento que destaca el papel social de estos espacios, su objetivo y el alcance que puede tener dicho documento, aportando herramientas de procedimiento a tomar en cuenta para su desarrollo.

¿Por qué establecer un código de Buenas Prácticas para museos en Hispanoamérica?

Para colocar en la mesa, aquellas referencias que se tienen hasta ahora en museos europeos y anglosajones sobre este tema, revisarlas, analizarlas y reflexionar sobre ellas; reconocer sus valores, preceptos y acciones; evaluar la pertinencia de estos en el propio contexto hispano, desde los propios fundamentos teóricos, éticos y filosóficos, para establecer criterios consensuados sobre  planteamientos conceptuales, lineamientos comunes y aquellas acciones que se consideran importantes sobre las Buenas Practicas, a partir de la puesta en valor de la inmensa labor que los museos han desarrollado en sus proyectos expositivos, educativos, de comunicación, gestión, catalogación, administrativos y de dirección durante las últimas décadas. 

La construcción colectiva de un código común que promueva Buenas Prácticas desde el museo, en el museo y para el museo, en donde todos los actores tienen voz para revisar, renovar y crear nuevas rutas a favor de planes y programas que generen una mejora continua de las instituciones, de los profesionales que en ella laboran y de sus acciones en el día a día. Adecuar estos criterios a la sociedad del siglo XXI para que puedan servir de detonantes, inspiración y rutas comunes por las cuales transitar hacia la innovación, lo autosustentable, lo inclusivo y colaborativo en el museo para beneficio de sus visitantes.

Aquí pongo algunos ingredientes sobre los que reflexionar, para ver la pertinencia de su inclusión en un código de Buenas Practicas:

  1. Plantear al museo como un laboratorio de experiencias artísticas, científicas, históricas o arqueológicas, por ejemplo, ¿Qué pasaría con los visitantes si  la exposición no tuviera ninguna información sobre ella? Implicaría la generación de nuevos proyectos expositivos y didácticos que tengan un gran componente lúdico, de contraste de ideas, que toquen la autoestima de los visitantes, empoderándolos y permitiendo que todas sus habilidades cognitivas y cognoscitivas, emociones y sensaciones se potencien.
  2. Ver al museo como un lugar de múltiples plataformas(planteado por Nina Simon): La directa (física), la de los contactos o interacción que se hace a través del sitio WEB, los emails, por teléfono, Skype o Facebook Live, que abre un abanico de posibilidades comunicativas entre el museo y sus públicos.
  3. Integrar los paradigmas museológicos en la ecuación filosófica del museo, que permitan establecer directrices conceptuales que orienten la Misión y Visión del museo, así como las directrices de los proyectos para que sean congruentes entre teoría y práctica. Por ejemplo, una de las Misiones del museo es crear conexiones entre las personas y los objetos del museo.
  4. Diseñar programas de gestión metodológica, transparente y puntual que facilite al museo, a los directivos y gestores los procesos de trabajo bajo estándares de calidad que permitan procesos óptimos, tanto interinstitucionalmente y con otros espacios museísticos en el seguimiento de proyectos diversos.
  5. Integrar procesos de trabajo, en donde lo multidisciplinario, interdisciplinario y la tranversalidad sean una constante,en donde el diseño de proyectos se transforme del trabajo por áreas, a uno más colaborativo se integre al interior de los equipos de trabajo a nivel conceptual y práctico. 
  6. Integrar en el diseño de programas y actividades, las Investigaciones o Estudiós de generaciones (Silentes, Baby Boomers, Generación X, Y, Z) que arroje información sobre ¿Quiénes son? ¿Qué hacen? ¿Qué les atrae? ¿Cómo se relacionan con el mundo? ¿Cómo son sus formas de interacción? ¿Cómo aprenden del entorno y con otros? y contrastarlo con aquellos Estudios de Público que los lleven a saber lo que quieren, piensan, sienten los visitantes, desde la participación la observación y el seguimiento de sus prácticas de visita, para responder con propuestas atractivas que generen experiencias significativas y dinámicas.
  7.  Transformar la infraestructura, así como los programas permanentes y temporales hacia la accesibilidad, inclusión, e interculturalidad, en donde se piensan programas aplicables a otros públicos y que pueden adecuarse a otros espacios y contextos culturales. 

8.  Incluir en el diseño de proyectos la pirámide de interactividad y participación, que incluya experiencias individuales, personales, en solitario, en donde los visitantes podrán consumir contenidos que les sean atractivos personalmente; integrar aquellas que implican la interacción con la exposición y con los contenidos desde un medio lúdico, para llegar a aspectos más sociales en lo que cada uno aporta al otro.
9.    Establecer estándares expositivos, de mediación, interpretación y de atención con la posibilidad de réplica con otros públicos, tanto presenciales como virtuales.
10. Reflexión constante, en entornos compartidos (las propias salas de exhibición) que establezcan oportunidades de participación en donde, tanto profesionales- públicos analicen los logros, obstáculos, fortalezas y oportunidades de los proyectos, tanto exitosos como fallidos.
  1. Considerar e integrar modelos de gestión creativos e innovadores para el trabajo administrativo, de movimiento de colecciones, expositivos, comunicativos para lograr nuevos procedimientos eficaces en el día a día.
  2. Generar proyectos colaborativos con otras instituciones museísticas, comunidades, colectivos o grupos de profesionales, no soñó para ellos, de otras áreas de conocimiento que aportan elementos importantes que redonden los proyectos.
  3. Considerar modelos de aprendizaje que valoren las posibilidades de cada persona:la diversidad de habilidades de pensamiento, la socialización de la experiencia, el dialogo como motor, la interacción con los objetos, la generación de experiencias significativas, la mediación y la interpretación del patrimonio frente a él. 
  4. Diseñar entornos de aprendizajeque incluyan tres ámbitos de experiencia:  Personal(emocional, conocimientos y experiencias previas); Física(sensaciones al completo); Sociocultural (bagaje cultural con que llega, sus predisposiciones culturales y ancestrales), en una especie de gramática del espacio, en la que cada visitante ayuda a otros en comunidad, (como el ejemplo de Google que se alimenta de contenidos con cada interacción). 
  5. Diseñar evaluaciones sistemáticas de museos, prospectivas, sumativas, y correctivas, que aunadas a las de salida potencien la información que el museo obtiene, en dónde se suma, tanto los datos cuantitativos, como  los cualitativos para tener datos más completos que les ayuden a tomar mejores decisiones.
  6. Generar espacios de formación públicos, como los consejos infantiles, congresos para profesores, artistas con obras didácticas en el museo y vincular salud y arte, reclusión y arte, etcétera. “Museo como lugares seguros en donde se pueden crear cosas locas”[13]
  7. Reforzar los Proyectos Educativos para el Museoen cuanto a planeación metodológica que incluya: objetivos, misión, visión, sustento teórico y el desglose de proyectos en la redacción de contenidos y elaboración del Dummy, el Diseño, la Producción, la Aplicación y evaluación y el Informe final.
  8. Generar proyectos vinculados con la Responsabilidad Social y conceptos de museos sustentablestanto en el trabajo al interior con disminuir el uso de papel, con incluir personal con discapacidad en los equipos de trabajo y con aquellos que hagan conciencia con respecto al cuidado del medio ambiente. 

Sabemos que este es un proceso constante, de replantearse la propia práctica, de reconocer lo hecho, de compartir experiencias, de dialogar con otros, de consensuar, de corregir, de una mejora continua, compartida y en construcción, iniciemos juntos este proceso.


[1]Buenas prácticas en la planeación, diseño
 y comunicación museográfica. Casa Museo Quinta de Bolívar
- Museo de la Independencia – Casa del Florero Ministerio de Cultura, Mayo de 2014.  Bogotá, Colombia.

[2]El Código de Deontología Profesional del ICOM, fue aprobado por unanimidad por la 15ª Asamblea general del ICOM, que tuvo lugar en Buenos Aires (Argentina) el 4 de noviembre de 1986. El Código fue modificado por la 20° Asamblea general en Barcelona (España) el 6 de julio de 2001 bajo el título de Código de Deontología del ICOM para los Museos, el mismo que fue revisado por la 21° Asamblea general en Seúl (República de Corea) el 8 de octubre de 2004.

[3]Código de deontología del ICOM para los museos, 2006,http://archives.icom.museum/codigo.html

[4]Martín, Maribel. Buenas prácticas a discreción, El País. http://elpais.com/diario/2007/02/01/cultura/1170284407_850215.html, 2007[Consultado 5 de mayo de 2017]

[5]Europapress/ C.Valenciana.Cultura.- El director del IVAM firma el código de buenas prácticas en museos.http://www.europapress.es/comunitat-valenciana/noticia-cultura-director-ivam-firma-codigo-buenas-practicas-museos-20141210162320.html[Consultado el 21 de mayo de 2017]

[6]Dirección General de Patrimonio Cultural de Dinamarca. Buenas Prácticas, ejemplos de la oferta didáctica de los museos para la educación Primaria y Secundaria.http://slks.dk/fileadmin/user_upload/kulturarv/publikationer/emneopdelt/museer/buenas_practicas_ES.pdf. PDF. 2008.

[7]American Aliance of museums. National Standards & Best Practices for U.S. Museums, PDF.

http://www.aam-us.org/resources/ethics-standards-and-best-practices/standards[Consultada el 6 de junio de 2017]

[8]Ibermuseos. Premio Iberoamericano de Educación y museos. Acción educativa. http://www.ibermuseus.org/es/instit/acao-educativa/. [Consultado el 20 de mayo de 2017]

[9]Fernández, Blanco Bruno, 50 experiencias prácticas para la gestión y fidelización en museos, ASIMETRICA, ebook: http://asimetrica.org/recursos-categoria/ebooks/page/2/  [consultada el 10 de abril de 2017]

[10]Idem

[11]Código ético y deBuenas Prácticas, Museo Gugenheim, PDF. Página 2.  http://www.guggenheim-bilbao-corp.eus/codigo-etico-y-programa-de-cumplimiento/[Consultado 26 de mayo de 2017]

[12]Espacio Visual Europa. Buenas Practicas en museos y Centros de Arte.https://evemuseografia.com/2016/04/11/buenas-practicas-en-museos-y-centros-de-arte/. [Consultado el 12 de mayo de 2017]

[13]Simon Nina. Museos y Cultura Participativa. Nuevas estrategias digitales en el diseño de exposiciones. Youtube. Museo 2.0. Museum Participativo. https://youtu.be/c3VXVj82jZM[Consultado el 10 de abril de 2017]

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