La importancia de la relación entre teoría y práctica educativa en el museo. Parte 1

Hagamos preguntas…

Una relación implica asociación, intercambio entre dos aspectos o elementos, considerando los puntos comunes entre ellos. El diálogo e interacción entre ambos implica intercambio, de ideas, de saberes, obtención de información, de experiencias entre personas, similares o de diferente edad, condición social, cultural, etc. Pero, las relaciones que pueden establecerse entre teoría y práctica educativa son complejos, implica establecer tiempos para que haya un verdadero diálogo, reconocer los aspectos que concuerdan o pueden aplicarse entre unos y otros, los referentes entre la reflexión y la experiencia, entre lo que se piensa que se investiga y las mejores propuestas, así como el análisis de la realidad, las inercias, las resistencias y posibilidades de cambio.

Desde mi experiencia a lo largo de treinta años de trabajo (en la escuela como educadora y en los museos como educador y capacitadora de profesionales, he podido percatarme de los tipos de acciones empleadas en el día a día del trabajo educativo, donde la práctica es un componente prioritario en la resolución de acciones concretas frente a grupos, tanto en la escuela o en las visitas guiadas en los museos. Los grupos numerosos eran una constante y la atención implicaba la inmediatez del contacto y transmisión de información sobre los contenidos a los estudiantes; habían quedado atrás los momentos de investigación en la escuela, sobre la didáctica o la historia de la educación; los procesos de investigación en el ámbito del museo se basaron en el acopio de sustento teórico sobre los acervos patrimoniales de cada museo, encontrados en los libros sobre arqueología, historia, arte o por los investigadores sobre las temáticas de cada sala, para poder dar respuesta a las dudas de profesores y alumnos en sala.

A lo largo del tiempo. constato que sigue siendo la práctica educativa un elemento fundamental del quehacer en la escuela formal y de la educación en los museo; también creo que si lo evaluamos cuantitativa y cualitativamente, nos proporciona el pulso, el termómetro visible y constante, si somos capaces de aguzar la mirada y hacemos un alto en la vorágine de acciones que realizamos, sobre: lo que sustenta nuestro trabajo, los objetivos que tenemos sobre ciertas actividades, las formas de atención que tenemos, de los tipo de visitantes que acuden a nuestros recintos, de los estereotipos que manejan en su actuar frente a las colecciones y su interacción con ellas, así como de la trayectoria de nuestras propuestas educativas y el arco que abarcaba y puede abarcar hoy en día. La practica educativa en los años recientes se ha potenciado el aspecto pragmático de la labor del museo, incluso en la estimulación, divulgación y desarrollo de Buenas Practicas, por lo que los equipos de trabajo en las diferentes partes del mundo postulan a premios como el Ibermuseos otorga un premio a este rubro y el ICOM la promueve en cada uno de sus comités.

Esta relación entre Práctica educativa y teoría inicia para mi desde hace ya varias décadas, principalmente desde las áreas educativas se han ido generando espacios de encuentro (Congresos, encuentros, Jornadas, etc) entre colegas y personas interesadas en los temas de museos, en donde se empezaron a presentar conferencias que abordaban y lo han seguido haciendo, las experiencias prácticas del trabajo educativo, los ejemplos de proyectos, desde un punto de vista experiencial de los mismos muestran ejemplos puntuales de lo que se venían desarrollando en los museos para públicos específicos y que abrieron el concepto de diversidad de visitantes. Estas acciones sentaron las bases para dar a conocer, pensar, pensar y reflexionar juntos sobre lo que se hace desde la educación en los museos y que ha servido de inspiración a nuevos equipos educativos que incluso podrían replicarlos en sus propios espacios, adecuándolos a las circunstancias particulares de cada museo; para no iniciar proyectos desde cero, sino desde experiencias ya realizadas.

De la misma manera, en estos encuentros se empezaron a plantear también reflexiones teóricas que investigaban aspectos vinculados con la educación, que desde hace ya varias décadas los psicólogos han planteado investigaciones entorno a los modelos pedagógicos, las formas de aprendizaje (procesos cognoscitivos) que tienen las personas y el desarrollo de la mente y su maduración (proceso cognitivo) que han establecido paradigmas o modelos Pedagógicos que se han aplicado en la educación formal y adecuado al ámbito educativo de los museos, para sentar las bases que han modificado (no en tan amplio espectro como quisieramos) la atención a nuestros visitantes y que complementan ese otro aspecto que es fundamental, la teoría y su análisis de la realidad para formar un todo integral entre experiencia (práctica) y reflexión (teoría).

En mi caso particular hay un primer ejercicio de acercamiento a dichas reflexiones teóricas sobre mi práctica educativa: en 1988 cuando trabajaba en el Museo Nacional de Antropología, en donde se plantea un curso de 40 horas en el que abordó un concepto que ha calado en mi práctica educativa desde ese momento: El Método de acercamiento crítico. Es importante comentar que este método planteado por la OREALC (Oficina General de Educación para América Latina y el Caribe) y el Centro de Estudios Educativos en México, que inicialmente planteaba un acercamiento más reflexivo y crítico de la televisión, sus programas y las formas de verlo.

La intención del curso era aportar desde esta metodología un cambio en la forma en que se llevaban a cabo las visitas guiadas que hacíamos en el museo y la relación de los visitantes con los objetos patrimoniales. El método «…el diálogo es el recurso social más adecuado para guiar a los escolares hacia el camino de aprender a pensar, a valorar sus reflexiones, sus descubrimientos, sus procesos y sus productos» [ 1] . La experiencia de aprendizaje es más integral a partir del acercamiento al objeto de conocimiento a partir de tres momentos: 1. Identificación emotiva, en donde se apela a la memoria emotiva individual, sensible y perceptiva sobre el objeto, más propia del hemisferio derecho (memoria episódica). 2. La indagación intelectual, que inicia un proceso de investigación sobre ese objeto, la descripción y análisis en grupo de sus características, referencias en sala o de los educadores, para conformar un cuerpo de información sobre él y su contexto. 3. Devolución creativa, que integraba aspectos artísticos y creativos de todo tipo para la reconstrucción del objeto de conocimiento (memoria procedimental). Posterior al curso realizamos una serie de visitas que ya no eran guiadas, se transformaron en visitas participativas y colaborativas y a las actividades de talleres de verano o temporales; los cursos de formación que planteamos para colegas del INAH aplicando esta metodología, con la intención de brindar alternativas diferentes a la visita guida y a las actividades de taller basadas en modelos.

En los años 90, mientras formaba parte del equipo educativo del Museo Nacional de Arte, tuve la oportunidad de conocer la investigación de Howard Gardner sobre las llamadas Inteligencias Múltiples, lo que me abrió el espectro de que no había una sola forma de aprender, en las que los todos: educadores, alumnos de diferentes niveles y visitantes que encuentran diversas alternativas de acercamiento al objeto de conocimiento.   A partir de las propuestas de Gardner integramos alternativas de acercamiento al arte, a las formas de ver la obra y principalmente a partir del dialogo y la interacción a base de preguntas, detonamos en una secuencia práctica que variaba según el tipo de visitantes y a partir de esta visión sobre las formas de aprender (teoría). En todo este tiempo esta metodología ha ido y venido en mi práctica, actualizando su acercamiento tanto en colegas como en las diferentes generaciones de visitantes, además de su adecuación a otros tipos de patrimonio como lo fue el arqueológico e histórico en mi paso por el INAH, tanto en la práctica propia y la de mis colegas. Aquí un ejemplo con una obra de la colección del Museo Nacional de Arte:

La Apoteosis de la paz. Antonio Fabres
  1. La inteligencia Visual-Espacial  al ver la obra y los elementos del entorno, al dibujar o pintar algún elemento y al visualizar el antes o después de lo que se observa, al reconocer los colores que poseen y al ubicar los espacios en los que se encuentran los personajes.
  2. La inteligencia Lingüística se experimenta al narrar un hecho o la historia que cuenta el cuadro; al leer un texto en cualquier formato (impreso, digital); al hablar y escuchar a otras personas; al memorizar alguna información o contenido; al improvisar sobre algún tema y al escribir sobre algo.
  3. La Inteligencia Corporal Kinestesica se ve en acción al construir con materiales didácticos y tocar diversas texturas que pueden estar en la obra: bailar o coordinar los movimientos del cuerpo como los personajes o la secuencia lo propone; al escenificar la realidad, una historia o el cuadro y al equilibrar los movimientos en función del entorno y de otras personas.
  4. La Inteligencia Lógica Matemática, al  procesar información que les proporcionábamos sobre la obra, analizar un tema, observar, y solucionar problemas. Sumar, pensar críticamente, razonar, experimentar.
  5. La Inteligencia Musical al jugar a cantar una canción; al escuchar una pieza musical, los sonidos o el entorno, al silbar, al tararear una canción o ritmo; al bailar una pieza, al componer un ritmo o pieza a partir del cuadro. 
    • Las inteligencias que aparecen posteriormente, se fueron integrando por Gardner y su equipo a lo largo del tiempo y nosotros hemos sumado dicho acercamiento, ya que redondea la experiencia educativa.
  6. La Inteligencia Interpersonal, se potencia al compartir e intercambiar observaciones sobre lo que pensamos, sabemos o hemos escuchado sobre el objeto entre el educador y los participantes; al enseñar a otros aquello que sabemos, al colaborar e interactuar en las actividades en la escuela o el museo.
  7. La Inteligencia Intrapersonal se experimenta al reflexionar sobre un tema, actividad o postura desde la conexión con uno mismo; al reflexionar y tomar decisiones sobre algo personal, laboral, escolar, social; al evaluar o autoevaluar un hecho o experiencia”[2].
  8. La Inteligencia Naturalista se potencia al clasificar elementos; al percibir y experimentar el entorno natural; al explorar elementos significativos del entorno; al conectarse y cuidar elementos naturales y otros seres vivos o reconocerlos en una obra de arte. 

Estas dos primeras propuestas metodológicas aportan nuevas lecturas a la práctica educativa que se aplicó principalmente en museos de arte del INBAL y privados y en proyectos desarrollados por grupos independientes como la Vaca Independiente, en donde tuvimos varios ejercicios y practicas en coordinación con ellos y que incluso algunos de los educadores de ese momento y se desarrollaron cuadernillos como MirarArte, Abriendo puertas o el proyecto DIA que tuvo una colaboración con la Secretaría de Educación Pública de México.

Sin embargo, estos momentos de incertidumbre y cambio son el momento ideal para volver a revisar la teoría y practica educativa que hemos tenido en los últimas décadas para reconocer las viejas practicas que todavía operan bajo modelos Conductistas, en donde la visita guiada ha seguido imperando como opción elegida por visitantes y equipos a pesar de introducirse estos modelos más productivos y participativos como el modelo de Mediación (que revisaremos posteriormente). Hoy se me hace más pertinente que nunca hacernos preguntas sobre lo que queremos hacer con nuestra práctica y nuestros sustentos teóricos; en estos años se ha dado el cuestionamiento de otros colegas de museos y algunos educadores de modelos conductistas, sobre el MAC e Inteligencias múltiples que se basan en la generación de preguntas abiertas para indagar sobre el objeto de conocimiento, planteando que dicho proceso se quedan «cortos» frente a la obtención de información sobre las colecciones.

Además ha habido más educadores, pedagogos e incluso científicos que han seguido investigando y sustentando desde lo teórico, la importancia del cuestionamiento en la generación de experiencias a partir del dialogo, la escucha y las múltiples respuestas del museo. Por ejemplo, Paulo Freiré destaca la «Pedagogía de la pregunta», la Filosofía nos propone tener una actitud abierta y cuestionada sobre el entorno, igual que el proceso que lleva a cabo la ciencia y la investigación establece la duda y el cuestionamiento sobre algo, como detonadores de nuevas rutas de conocimiento. ¿Cómo podemos tomar de base estos modelos y relacionar nuevas prácticas en el museo?

¿Qué preguntas te has hecho o has generado en y sobre el museo?


[1] Canales R Leticia. Activación del pensamiento 2. Español. (Pag. 12)Libro de recursos y edición anotada. Santillana México, 2001.

[2] Torres Patricia. Reinterpretar el museo. Una obra perdida. Recuperado de https://museoscreativos.wordpress.com/2018/01/29/reinterpretar-el-museo-una-obra-perdida/

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