Desde Hooper-Greenhill, lo que se vuelve visible en una sala no es lo “naturalmente importante”, sino lo que el museo construye como visible mediante tres operaciones: selección (qué objetos entran), clasificación (qué categorías y jerarquías los ordenan) y exposición (cómo se ponen en escena: textos, recorridos, vitrinas, iluminación, escala, ubicación). En otras palabras: la sala muestra un mundo, pero ese mundo está editado.
