15 de abril, Día Mundial del Arte, por cierto ¿Qué es eso que llaman arte? Patricia Torres Aguilar Ugarte

La belleza del mundo natural nos prepara para la belleza del arte.

Albert Barnes

Entorno al Día Mundial del Arte, este 15 de marzo, se hace necesario además de celebrar, que los agentes implicados: maestros de arte, artistas, educadores de museos, visitantes nos replanteemos ¿Qué es el arte para nuestras sociedades en el siglo XXI? ¿Cómo se mira una obra de arte? ¿Es necesario que cualquier expresión artística: melodía, cuadro, escultura o arte contemporáneo sea entendida por otro? ¿Qué buscamos cuándo nos paramos frente a una obra de arte?¿Cuál es la importancia del arte en nuestras sociedades? ¿Cómo el arte puede transformar las visiones de uno mismo y las que tenemos de los otros?

La respuesta a algunas de estas preguntas no es rápida ni única, se desprende de una necesidad de no dar nada por hecho, de ver el mundo y el arte con una mirada fresca, nueva, crítica y reflexiva, desde un aprendizaje continuo y constructivo. Reflexionar sobre estos conceptos que fundamentan las visiones y formas de ser en el mundo cultural y formativo en el que se inserta el museo y la escuela, nos replantea ideas, visiones, predisposiciones, paradigmas y formas de ser individuales y colectivas de crear, interpretar y enseñar arte.

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En los museos de arte, todavía en ocasiones se da por sentado que los visitantes «ya saben» sobre lo que hablamos entorno a los artistas expuestos, sus obras y demás temáticas que realmente no las sienten vinculadas con sus vidas y piensan que «deberían sabe de arte» para «entender el museo». Desde la museología social, la pedagogía crítica se necesita ponderar una experiencia estética vinculada al objeto de conocimiento (obra de arte plástica, escultórica o arquitectónica, así como con las otras bellas artes) para propiciar la construcción de sentido en los visitantes. Este proceso es formativo, para ello se hace necesario el cuestionamiento frente a la obra de arte desde nuestros referentes, experiencias y saberes vinculados al tema, para contrastarlos y reflexionar con otros.

Este proceso de actualización conceptual, referencial y experiencial incluye por un lado a profesionales de museos, artistas, profesores de arte, de educación en todos los niveles y por el otro a diversos públicos (estudiantes de educación básica, media, superior, amas de casa, niños en riesgo de calle, adultos de tercera edad, entre otros), para adentrarse juntos e indagar sobre nuevas formas de experimentar el arte, su expresión e interpretación.

Esta investigación permite ver las diversas caras de este prisma que es el arte y lo artístico:

  1. Como disciplina.
  2. Área de conocimiento.
  3. Expresión.
  4. Medio de comunicación.
  5. Experiencia de aprendizaje.
  6. Las relaciones del arte con las personas.
  7. Las formas de pensamiento artístico.
  8. El movimiento.
  9. El tiempo.
  10. Las experiencias estéticas y
  11. De la vida cotidiana que son valiosas.

Podemos identificar los ámbitos en los que se manifiesta el arte:

  • Aquel que le da origen en cuanto a ideas, materiales, tiempos, técnicas empleadas.
  • La creación del artista.
  • La investigación historiográfica en Universidades (estado del arte).
  • Los espacios que lo muestran (galerías, ferias internacionales y museos).
  • La formación en las escuelas y
  • El consumo cultural, entre otros.

Aquí nos acercaremos a la observación de algunos de estos aspectos, que pueden ayudar a reflexionar juntos y construir nuevas lecturas, prácticas, lecturas y transformaciones sobre la relación con el arte.

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El arte como producto y fin. El arte como patrimonio integra objetos que las diversas culturas dan cuenta de grandes acervos a lo largo del tiempo, por ello existe un énfasis en destacar los sitios patrimoniales. ciudades, zonas arqueológicas y edificios históricos (ciudades museo, pueblos mágicos o patrimonio de la humanidad. Al viajar todos nos hemos maravillado ante dicho trabajo y reconocemos la importancia de la preservación de la obra plástica, escultórica, musical, que pone el énfasis en la valoración de dichos objetos y sitios.

El concepto aristotélico de arte se mantuvo durante casi 2000 años. Solo moderadamente se comenzó a entender el arte únicamente como arte bello y, en segundo término, más bien como producto y no como proceso de actividad.

La divulgación y valoración no solo debe venir de la legislación y las definiciones, también desde la formación, divulgación y el cuidado de todos los miembros de la sociedad. Por ello, la formación desde la educación formal se plantea una estructura de enseñanza currícular del arte en materias artísticas que abordan desde el arte clásico hasta el contemporáneo, en donde el aprendizaje del arte se ve a través de sus productos y se visualiza como un fin que legitima diversos momentos históricos.

Los museos de arte cuya conformación que viene de la construcción de grandes colecciones de arte que reyes, nobles y posteriormente magnates en diversas partes del mundo amasaron grandes fortunas, sustentadas también por dichos acervos. Los museos actualmente presentan sus obras a partir de museografías innovadoras y atractivas que dan cuenta de esa necesidad de contar una historia atractiva y potente. Presentan estas colecciones de manera básicamente cronológica, de artistas destacados y obras emblemáticas. Sus guiones curatoriales se basan en la relevancia de los contenidos y a las obras y artistas como fin en sí mismos, productos que incluso vemos en exposiciones denominadas Blockbuster.

Los procesos museológicos, museográficos y educativos se basan en la investigación sobre la producción artística, la historiografía del arte, los artistas, los géneros, corrientes artísticas, las técnicas, soportes, materiales y el contexto: época, influencia, lugar, orígenes, social, cultural y económico; mecenazgos y patrocinios. e influencias como fundamental para divulgar y transmitir dicha información a estudiantes o visitantes. ¿El arte también habla de quién observa? ¿Qué pasaría si cambiamos la visión del arte de fin a medio?

El arte, a través de su historia y de sus historias, nos muestra quienes somos como civilización; abre la puerta para que nos reconozcamos en los otros

Antonia Muñiz de la Arena
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La obra de arte como medio de comunicación. Angela García Blanco en los años noventa menciona que el patrimonio (en este caso el artístico) es el soporte material de significados concretos y tiene un lenguaje propio al que hay que acercarnos y reconocer sus códigos. En el museo desde el momento que entramos a una sala de exhibición hacemos contacto con los artistas y sus obras de arte para indagar ellas desde el análisis semiótico.

Empezar a reconocer su proceso creativo a través de diversos lenguajes con sus formas, colores, texturas, composiciones que son percibidos como signos que son codificados por nosotros y con los que establecemos relaciones a nivel perceptual, emotivo, objetual o conceptualmente. Hay un emisor, un receptor y un mensaje que se puede establecer bidireccionalmente y es la mediación e interpretación del patrimonio quienes puede ayudar a los públicos a establecer ese intercambio abierto, fluido, de dialogo, escucha y reflexión.

La museología del objeto, «bajo el paradigma positivista, destaca aspectos como la clasificación taxonómica y sistemática de las piezas, lo que trae como consecuencia un mero aparato comunicativo y no como medio de comunicación (por la ausencia de un visitante experto que logre interpretar por sí solo el mensaje), tiene una estrategia comunicativa denominada estética o contemplativa ya que pondera la mirada y una posición estática del visitante» (Torres, 2005) .

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Una forma de pensar y adquirir conocimiento y su utilidad no es colocar piezas en un museo, sino la de ayudar a la imaginación.

Luis Canmitzer

El arte y la educación. La didáctica de las artes plásticas y visuales ha tenido una relación muy estrecha en la formación en las escuelas y también en el ámbito del museo. El educador, (mediador o guía como suele llamársele), se ha transformado de reproductor de contenidos a detonador de aprendizajes. Actualmente desde una visión más constructivista, se generan experiencias de aprendizaje con el arte: cuestionar los saberes y problematizar la realidad y la generación de procesos creativos en los visitantes, en donde la percepción, curiosidad y las emociones posibilitan un conocimiento liberador. «En la actualidad hablamos frecuentemente de aprender a relacionar conceptos, defender la interdisciplinariedad, transversalidad y multidisciplinariedad como pilares para avanzar en la educación del siglo XXI» (Muñíz, 2016, página 22)

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El arte se transforma en un recurso de aprendizaje autónomo, en donde las personas pueden acercarse al lenguaje de los objetos, desde una alfabetización visual y pensamiento crítico visual que generalmente suele ser codificado en clave científica y que regularmente solo es accesible a los científicos (García Blanco, 2001, página 13). Transitar a la generación de aprendizajes significativos, en el descubrimiento de los códigos de significado, para potencial la memoria y los saberes previos de quienes visitan un museo, donde el arte aporta a la resolución de problemas y la creación de nuevas combinaciones y procesos .

«En definitiva, es situar a la creatividad como clave del desarrollo intelectual del arte y la educación y entenderla como competencia necesaria, tanto del artista como del profesor o los estudiantes» (Acaso, 2018, pág.1437)

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Esta capacidad de transversalidad del arte no debe cegarnos y ocultar su finalidad primera: función expresiva, estética, reflexiva y de autoconocimiento, tanto individual como colectivo.

Antonia Muñiz de la Arena

El arte y el pensamiento. Elliot W. Eisner en su libro el arte y la creación de la mente pone énfasis al papel de las artes visuales en la transformación de la conciencia de las personas; relación subordinada que tienen generalmente las artes en la escuela y el distanciamiento sobre los procesos conscientes de la mente. Eisner enfatiza el desarrollo de formas complejas de pensamiento que se vinculan a la creación, apreciación estética, habilidades de pensamiento como la imaginación, las experiencias vinculadas con las percepciones y emociones que permitan replantearse las formas de relación y enseñanza del arte. Este proceso de percepción sensorial y construcción de la mente vincula una relación que puede ser detonada dentro de la experiencia de aprendizaje en la escuela y el museo.

La curiosidad que puede detonar la obra de arte, se establece cuando permitimos que el estudiante, visitante se deje sorprender por ella y quiera saber: ¿Cómo es? ¿cómo llego ahí? ¿de qué está hecha? ¿qué historias cuenta?, entre otras preguntas más se agolpen y busquen respuestas. Ayudarlos a hacerse preguntas para apropiarse y construir el conocimiento de manera conjunta: maestros-alumnos; educadores-visitantes y artistas).

Este ejercicio constante en el museo, jugar a formular preguntas, en donde lo importante no son las respuestas, sino el ejercicio de preguntar, posibilita transferir la experiencia a otros sitios.

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El arte y la generación de experiencias.  John Dewey nos plantea que el proceso experiencial integra la conexión entre la obra artística y la vida cotidiana del visitante de museos; generalmente se deja de lado la experiencia corporal, los sentidos y el desfase entre «carne y espíritu».  Dewey nos enfatiza que la Filosofía del Arte es estéril a menos que nos haga consientes de la función del arte en relación con otras formas de experiencia. El arte es detonador de percepciones, sensaciones y emociones, permite experimentar lo estético como fuente de placer, pero para ello es necesario aprender a ver, a detonar la habilidad de pensamiento que es la observación desde múltiples perspectivas en donde el resto de sentidos se potencian. 

Eliot Eisner nos propone esclarecer la idea de que el arte es una acción práctica, manual y en la que no interviene poco trabajo intelectual. Rufino Ferreras menciona que el arte tiene que ver con el presente, entonces la visita a un museo no solo implica una vuelta al pasado, a conocer las historias sobre el artista, la obra y su época, sino que la obra de arte tiene algo que aportar a nuestra experiencia durante un recorrido o posteriormente cuando hemos llegado a casa.

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El proyecto desarrollado por Albert Barnes y John Dewey para la Barnes Fundation proponía un laboratorio democrático que abordara el tema del arte como experiencia, en donde los participantes podían elaborar ensambles (yuxtaposiciones) que permitían interesar al ojo, estimular la mente, encontrar conexiones y entablar relaciones entre tradiciones y obras en un ejercicio de observación activa del arte que estimula el proceso creativo individual y colectivo.

Arte y tiempo. La experiencia con el arte debe ser pausada, para dedicarse un momento para estar frente a la obra de arte, crear un espacio en el cual ver insitu la obra (o por otros medios audiovisuales y digitales en las redes), observarla, percibirla, sentirla y conocerla. La relación con el tiempo no solo implica la medición que el reloj puede darnos, también alude al tiempo-memoria que apela a los recuerdos que surgen aquí y ahora a partir de la experiencia sensorial (sonidos, imágenes, texturas, aromas, sabores); las experiencias (personales o colectivas) vinculadas con el espacio, objeto o tema representado en ella.

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El arte como medio de expresión. Detonador de los procesos mentales y la construcción de sentido permite la experimentación, reinterpretación y transformación de la vida individual y colectiva desde la experiencia científica, cultural o estética. En el montaje de una exposición es posible encontrar testimonios materiales donde los artistas dan muestra de estos procesos a través de sus cuadernos de apuntes, cartas, bocetos y sus obras finales, lo que permite conocer sus búsquedas, inquietudes y procesos de pensamiento artístico. Eisner afirma que la educación incluye un proceso de aprender a crearnos a nosotros mismos, en dónde las artes aportan desde los procesos y sus productos o alcances tanto individuales como colectivos. (Eisner, pp. 13-43)

La obra de arte desarrolla y acentúa lo que es característicamente valioso en las cosas que gozamos todos los días

John Dewey

El arte tiene una relación estrecha con lo humano y con la vida cotidiana; este enfoque propone transitar en estos procesos hacia la experiencia multi e interdisciplinaria para experimentar la obra de arte desde diferentes áreas de la vida. Incluso durante los confinamientos por la pandemia Covid 19 que tiene a miles de personas en casa. Se abrió una puerta creativa de toda la humanidad que detonó la expresión artística de muchas personas, como catalizador y punto de anclaje para liberar tensiones, sentirse acompañado, distraerse de las noticias o sentir un bálsamo al espíritu que permitió detonar el diálogo, la escucha y el contacto humano. Para Ana Hernando el sentido del arte es siempre el mismo: poder comunicar y hacer sentir al espectador conectando con su ser más profundo. EMOCIONAR.

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Erick From, psicoanalista, psicólogo social y filósofo humanista define “La creatividad no es una cualidad de la que estén dotados particularmente los artistas y otros individuos, sino una actitud que puede poseer cada persona«. Por ello, las personas pueden tomar al arte y la experiencia estética como punto de expansión de la experiencia artística y de formación más allá de la escuela, el centro cultural o el museo, siendo un hilo conductor de manifestación que eleva el espíritu en expresiones que van más allá de lo racional.

Las artes muestran múltiples perspectivas.

Elliot W. Eisner

El arte es movimiento, a veces parece que los objetos expuestos se encuentran en un tiempo-espacio estático, sin embargo, el arte es activo como ya vimos anteriormente, detona ideas, emociones, sensaciones, dudas, vínculos, recuerdos, por lo tanto, está en constante movimiento, incluso aunque aparentemente no lo percibimos. Estas formas de arte más dinámicas e interactivas pueden ir de vuelta (de lo privado de los visitantes a lo público de la cultura) para entrar con su actividad las salas del museo durante una visita, en donde las personas reconozcan su vida y su entorno cotidiano en la experiencia estética, no solo como actividades paralelas, sino como estrategias didácticas que ayude a contactar a las personas con su sensibilidad, percepción, manejo de emociones, sensaciones, tanto individuales como colectivas.

Siendo consientes de estas acciones una sala del museo puede conviertirse sistemáticamente en un espacio dinámico en donde es posible capitalizar el cambio, moverse mentalmente para ver obras distintas, observarlas atentamente y descubrir sus significados a partir de poner en movimiento las propias ideas, las visiones que se tienen sobre ellas.

¿Cuánto te mueves en el museo? ¿Cómo se puede mover la obra aunque esté colgada en una pared? ¿Cómo la activarías o moverías tú?

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Arte y su función terapéutica… continuara

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