
La conversación con Michelle Sarabia Ramírez en el podcast de Mano a mano, fundadora y directora de LibroCiego, permite comprender que la inclusión en los museos no se resuelve incorporando una cédula en braille o realizando una visita especial una vez al año. Supone revisar integralmente la relación del museo con las personas: cómo informa, recibe, orienta, comunica, interpreta sus colecciones y permite participar.
También implica reconocer que las personas con discapacidad no forman grupos homogéneos y que una misma solución no responde a todas sus necesidades: El braille, la audiodescripción, las reproducciones táctiles, la Lengua de Señas Mexicana, la lectura fácil o las rampas son recursos necesarios, pero únicamente producen inclusión cuando forman parte de una política institucional, cuentan con mantenimiento y han sido diseñados y evaluados con sus usuarios. En este proceso, el área educativa y los mediadores son fundamentales porque convierten los recursos de accesibilidad en experiencias de encuentro, interpretación y construcción compartida de conocimiento.
¿Qué es la inclusión en los museos hoy?
Es el proceso mediante el cual la institución museística o cultural identifica y elimina barreras físicas, sensoriales, comunicativas, cognitivas, digitales, económicas y actitudinales para que todas las personas puedan acceder, comprender, disfrutar, interpretar y producir cultura en igualdad de condiciones. Su finalidad no es únicamente permitir la entrada al edificio, sino asegurar una participación cultural autónoma, significativa y digna.
Las personas con discapacidad no se explican solamente por una condición corporal, sensorial o cognitiva, sino por la interacción entre esa condición y las barreras del entorno. Una persona con discapacidad motriz encuentra que el museo no es accesible cuando no cuenta con elevador, solo tiene las escaleras sin una ruta alternativa; una persona ciega encuentra barreras cuando la exposición depende exclusivamente de imágenes; una persona sorda queda excluida cuando una conferencia carece de interpretación en Lengua de Señas Mexicana o subtítulos; una persona con discapacidad intelectual encuentra obstáculos cuando todas las cédulas utilizan lenguaje académico y conceptos abstractos.
La inclusión, por tanto, no busca “normalizar” a la persona para que se adapte al museo, sino transformar el museo para responder a la diversidad humana. Es importante revisar que la definición de museo aprobada por el ICOM en 2022 establece que estos espacios deben ser accesibles e inclusivos, trabajar con la participación de las comunidades y ofrecer experiencias diversas para la educación, el disfrute, la reflexión y el intercambio de conocimientos.
Este enfoque también tiene una dimensión jurídica:
- El artículo 30 de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad reconoce el derecho a participar en la vida cultural en igualdad de condiciones.
- El artículo 9 obliga a garantizar el acceso al entorno físico, la información, las comunicaciones y los servicios abiertos al público.
- En México, los artículos 25 y 26 de la Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad señalan que deben existir facilidades para acceder y disfrutar de los servicios culturales, adecuaciones físicas y de señalización, capacitación del personal, tecnologías y materiales accesibles.
La accesibilidad es una condición para la inclusión, pero no son sinónimos. Como lo comentó Michelle Sarabia en una experiencia de visita en compañía de una persona con discapacidad visual, un museo puede tener una rampa y seguir siendo excluyente si su personal infantiliza, minimiza o no incluye a las personas con discapacidad en el momento de recibirlos o durante su experiencia de visita, si las obliga a reservar con semanas de anticipación una visita accesible o si todos sus contenidos dependen de la vista guiada sin ningún otro recurso educativo, curatorial o museográfico. La inclusión aparece cuando las personas pueden elegir, desplazarse, comprender, intervenir, opinar y construir sus propias interpretaciones.
Diversidad de las personas con discapacidad




Hay una forma de ubicar las características de las personas con discapacidad: visual, auditiva, motriz e intelectual, su función es ayudar a reconocer la diversidad de experiencias y las principales barreras que puede generar una exposición y que necesitan atención para que se disuelvan:
| Persona con Discapacidad | Diversidad dentro del grupo | Barreras frecuentes en los museos | Recursos y apoyos a incluir |
| Visual | Incluye ceguera total, baja visión, pérdida de campo visual, dificultades de contraste, percepción del color, adaptación a la luz o deslumbramiento. Puede ser congénita o adquirida. No todas las personas leen braille ni utilizan bastón. | Exposiciones basadas exclusivamente en imágenes; textos pequeños; bajo contraste; vitrinas con reflejos; cambios bruscos de iluminación; ausencia de referencias espaciales; prohibición generalizada de tocar. | Braille, macrotipos, audiodescripción, lectores de pantalla, alto contraste, mapas hápticos, objetos y reproducciones táctiles, señalización podotáctil, acompañamiento y mediación verbal. |
| Auditiva | Comprende diferentes grados de pérdida auditiva. Algunas personas se comunican oralmente, otras utilizan Lengua de Señas Mexicana y otras combinan recursos. Algunas usan auxiliares auditivos o implantes. No todas leen los labios. | Videos sin subtítulos; conferencias sin interpretación; mediadores que hablan de espaldas; salas oscuras que impiden ver el rostro; alarmas exclusivamente sonoras. | LSM, subtítulos, transcripciones, bucles de inducción, micrófonos, apoyos visuales, iluminación del rostro, alarmas visuales, chats o dispositivos escritos. |
| Motriz | Puede afectar desplazamiento, equilibrio, resistencia, coordinación, alcance, fuerza o motricidad fina. Algunas personas utilizan silla de ruedas, bastón, muletas, andadera o dispositivos de apoyo. | Escaleras; pasillos estrechos; vitrinas y pantallas demasiado altas; botones pequeños; falta de asientos; puertas pesadas; recorridos largos sin descanso. | Rutas sin escalones, elevadores, superficies estables, espacios de giro, mobiliario a distintas alturas, controles accesibles, asientos, préstamo de sillas y tiempos flexibles. |
| Intelectual o cognitiva | Puede influir de maneras diferentes en la comprensión verbal, memoria, orientación, abstracción, secuenciación, atención o toma de decisiones. La autonomía y las formas de comunicación varían ampliamente. | Cédulas extensas y abstractas; exceso de información; instrucciones ambiguas; recorridos sin referencias claras; presión para responder rápidamente. | Lectura fácil, pictogramas, frases breves, ejemplos concretos, mapas simplificados, anticipación de la visita, repetición, mediación pausada y actividades con opciones de respuesta. |
Las personas con discapacidad visual y el aprendizaje del sistema braille

En los museos este es uno de los aspectos que se han abordado en cuanto a la capacitación con especialistas como Libro Ciego, para que el personal educativo pueda realizar el diseño de materiales y cedularios que apoyen a las personas con discapacidad visual a lo largo de una exposición (cédulas fijas, móviles o materiales didácticos complementarios). Es importante puntualizar que el braille es un sistema de lectura y escritura táctil basado en una celda de seis puntos, combinados para representar letras, números, signos de puntuación y códigos especializados. Por ello, no debe considerarse solamente un recurso de apoyo para leer las cédulas en una muestra expositiva: es una forma completa de alfabetización y comunicación escrita.
Para el personal del museo (educación, comunicación, curaduría, museografía, etcétera) aprender braille implicaría entonces desarrollar varias competencias de manera coordinada:
- Reconocimiento y discriminación de formas, posiciones y puntos.
- Orientación espacial y lateralidad.
- Coordinación bimanual y movimiento de los dedos.
- Presión táctil ligera y sensibilidad en las yemas.
- Seguimiento de líneas y cambio de renglón.
- Asociación entre signos, sonidos, palabras y significados.
- Fluidez, comprensión lectora y producción escrita.
Rodríguez Fuentes explica que la lectura braille es háptica: combina la información táctil con el movimiento de dedos y manos, la sensibilidad no es una capacidad extraordinaria que aparezca automáticamente al perder la vista; se desarrolla mediante exploración, práctica, memoria táctil y las técnicas lectoras. Tampoco puede afirmarse que todas las personas ciegas de nacimiento tengan necesariamente mayor motricidad fina que quienes adquirieron la ceguera, pueden contar con más años de experiencia táctil, pero cada trayectoria es distinta. La mediación debe respetar estos tiempos y evitar convertir el braille en una prueba de habilidad.
Para personas con baja visión, pueden ser más adecuados los macrotipos, el contraste, las lupas, la ampliación digital o una combinación de letra impresa, audio y braille.
Los lectores de pantalla y los audiolibros amplían enormemente el acceso, pero no sustituyen la alfabetización en braille de los visitantes. El braille permite conocer la ortografía, revisar signos, comprender estructuras matemáticas y musicales y acceder literalmente a la escritura. Audio y braille deben presentarse como recursos complementarios.
Proyectos que se pueden diseñar para visitantes con discapacidad visual
| Recurso | Función | Criterios de calidad | Errores frecuentes |
| Cédulas en braille | Ofrecer información escrita táctil sobre la obra y la exposición. | Colocación localizable y alcanzable; impresión duradera; texto breve; correspondencia con la cédula visual; revisión por lectores de braille. | Traducir todas las cédulas extensas; colocar el braille detrás de barreras; usar relieves que se desgastan; no informar que está disponible. |
| Cédulas en macrotipo | Facilitar la lectura a personas con baja visión. | Tipografía clara, buen tamaño, alto contraste, espacio entre líneas, acabado sin reflejos y disponibilidad portátil o digital. | Suponer que existe un tamaño único; usar fondos ilustrados o tipografías decorativas. |
| Audiodescripción | Traducir información visual relevante a una descripción verbal organizada. | Comenzar con una visión general; ubicar espacialmente; describir composición, color, luz, gestos, materiales y detalles; diferenciar descripción de interpretación. | Confundirla con una audioguía convencional; saturar con fechas; interpretar antes de permitir que la persona construya su propia lectura. |
| Cuadros texturizados | Comunicar composición, figuras, planos y relaciones espaciales mediante una reproducción táctil. | Jerarquizar elementos; emplear relieves diferenciables; conservar proporciones; incluir leyenda; diseñar una secuencia de exploración y mediación. | Pegar materiales decorativos sin correspondencia con la obra; producir demasiadas texturas; pretender reproducir literalmente todos los detalles. |
| Diagramas y láminas en relieve | Representar contornos, perspectivas, recorridos, mapas, arquitectura y detalles. | Simplificación visual; pocos niveles de información; líneas y símbolos consistentes; orientación clara. | Convertir una imagen compleja en relieve sin seleccionar la información esencial. |
| Réplicas tridimensionales | Permitir comprender volumen, escala, postura, estructura o materialidad. | Tamaño manipulable; estabilidad; fidelidad en los rasgos relevantes; resistencia y limpieza. | Presentarlas sin contexto o sin explicar qué se ha reducido, ampliado o modificado. |
| Objetos de manejo | Acercar materiales, herramientas, técnicas y elementos relacionados con la colección. | Objetos originales no patrimoniales, reproducciones o muestras seguras; vínculo claro con la obra. | Utilizar objetos genéricos que convierten la actividad sensorial en entretenimiento desconectado del contenido. |
| Mapas hápticos y señalización táctil | Favorecer orientación y autonomía. | Punto “usted está aquí”; recorridos simples; símbolos consistentes; información sobre escaleras, elevadores, sanitarios y zonas de descanso. | Colocar el mapa sin ruta podotáctil o sin referencias para encontrarlo. |
| QR | Dar acceso a audio, texto ampliable, audiodescripción o navegación. | Sitio compatible con lectores de pantalla; enlace directo; instrucciones accesibles; opción de descarga y alternativa sin teléfono. | Pensar que el código QR es accesible por sí mismo; depender de internet, cámara, batería o aplicaciones no accesibles. |
| Visitas con descripción verbal | Construir una interpretación dialogada mediante lenguaje, tacto, movimiento y conversación. | Grupos pequeños; ritmo flexible; preguntas abiertas; descripción precisa; participación del visitante. | Hablar durante todo el recorrido, infantilizar o conducir físicamente a la persona sin preguntar. |
| Talleres multisensoriales | Relacionar la obra con texturas, sonidos, temperatura, movimiento, materiales o procesos creativos. | Correspondencia conceptual con la obra; posibilidad de elegir; participación creativa; evaluación con usuarios. | Simular “cómo vive una persona ciega” vendando los ojos. Cerrar los ojos puede ser una exploración sensorial, pero no reproduce la experiencia de la ceguera. |
Libro Ciego: de la enseñanza del braille al diseño participativo
De acuerdo con la entrevista, Libro Ciego comenzó en 2015 como una página en redes sociales dedicada a compartir y promover el sistema braille. Su crecimiento hasta superar los 10,000 seguidores hizo visible una demanda que iba más allá de la divulgación y la difusión en redes, diversificando sus posibilidades:
- aprender braille
- acceder a materiales
- resolver dudas
- trabajar con especialistas y a integrar docentes de braille, matemáticas, musicografía y otras áreas.
Su principal aportación a los museos no consiste únicamente en transcribir textos, LibroCiego funciona como un vínculo entre especialistas, personas con discapacidad visual, instituciones culturales y equipos de diseño. Puede intervenir en la selección de contenidos, elaboración de materiales, revisión del braille, prueba de reproducciones táctiles, capacitación y validación con usuarios. Esta participación transforma el papel de las personas con discapacidad: dejan de ser receptoras finales y se convierten en asesoras, autoras y evaluadoras.
Este proyecto ha realizado diversas colaboraciones, entre ellas la que hubo en 2021 con el Museo Nacional de Arte se adaptó una pintura mediante texturas y detalles táctiles. El valor educativo de este recurso reside en permitir que la composición deje de ser una explicación exclusivamente verbal. La persona puede reconocer límites, direcciones, figuras y relaciones espaciales, mientras la mediadora ayuda a conectar la exploración táctil con el contexto artístico. La accesibilidad material y la atención respetuosa deben avanzar juntas.
Otro caso es Patrimonio fósil nacional, vinculado con la Colección Nacional de Paleontología del Instituto de Geología de la UNAM. El proyecto combinó digitalización, modelado e impresión 3D, reproducciones de fósiles, fichas en braille y español, relieves en materiales resistentes, mapas hápticos y videos audiodescriptivos. LibroCiego participó en la revisión y validación junto con especialistas y la Biblioteca Vasconcelos. El proceso muestra una cadena coherente: digitalizar el acervo, seleccionar información, crear modelos manipulables, validar su lectura táctil y transformarlos en experiencias de divulgación.
Este caso es especialmente significativo porque no crea una experiencia simplificada, las personas pueden explorar fósiles, paleogeografía, procesos de fosilización y formas de vida mediante recursos intelectualmente desafiantes. Además, las reproducciones benefician a públicos diversos y permiten acercar piezas científicas que normalmente permanecen resguardadas.
Otros ejemplos de los materiales educativos creados en museos para personas con discapacidad
- La Guía accesible: 10 obras maestras del Museo Nacional del Prado presenta diez pinturas mediante lectura fácil. Utiliza frases breves, organización lineal, vocabulario concreto, explicaciones de términos, imágenes de detalles y apoyos de orientación. Los textos fueron adaptados y validados por Plena Inclusión Madrid. Su aportación es demostrar que la accesibilidad cognitiva puede mantener información histórica, artística y simbólica sin recurrir a un tono infantil.
- El recurso de lectura fácil de la exposición Lección de arte, de EducaThyssen, mantiene una estructura constante: ficha de la obra, palabras asociadas, explicación, glosario y preguntas. La repetición del formato facilita anticipar dónde se encuentra cada información. Las preguntas permiten pasar de la comprensión a la interpretación personal.
- El Kit de resonancia propone vincular museo y comunidad mediante las fases de descubrir, idear, experimentar y evolucionar. Aplicado a la inclusión, este modelo permite investigar una barrera con la comunidad, diseñar prototipos, probarlos y modificarlos. Su principio más valioso es que el impacto no depende de la cantidad de acciones, sino de las transformaciones reales generadas en los públicos.

La importancia del diseño universal aplicado a las exposiciones
El diseño universal consiste en concebir desde el inicio productos, entornos, programas y servicios que puedan ser utilizados por el mayor número posible de personas, sin depender de adaptaciones posteriores. La legislación mexicana aclara que el diseño universal no excluye las ayudas técnicas o los ajustes razonables cuando una persona los necesita.
¿Cuándo surge?
El Diseño Universal tiene antecedentes en los movimientos de eliminación de barreras arquitectónicas desarrollados después de la Segunda Guerra Mundial y en las luchas por los derechos civiles de las personas con discapacidad de las décadas de 1960 y 1970. En un primer momento, la atención se concentró en permitir el acceso físico mediante rampas, elevadores, puertas amplias y sanitarios adaptados. Posteriormente se comprendió que estas intervenciones, aunque indispensables, no garantizaban el acceso a la información, la comunicación, la educación o la vida cultural.
El concepto se consolidó durante la década de 1980 alrededor del trabajo del arquitecto estadounidense Ronald L. Mace y del Centro para el Diseño Universal de la Universidad Estatal de Carolina del Norte. En 1989 se estableció el Centro para la Vivienda Accesible, que posteriormente se convirtió en el Center for Universal Design. En 1997, un grupo interdisciplinario coordinado desde esa institución formuló los siete principios del Diseño Universal:
- Uso equitativo.
- Flexibilidad en el uso.
- Uso simple e intuitivo.
- Información perceptible.
- Tolerancia al error.
- Mínimo esfuerzo físico.
- Tamaño y espacio adecuados para la aproximación y el uso.
Estos principios fueron concebidos para orientar el diseño de entornos, objetos y comunicaciones, pero resultan especialmente pertinentes para los museos porque una exposición combina precisamente espacio, información, objetos, tecnología e interacción.
¿Por qué debe considerarse desde el principio?
Cuando el Diseño Universal se incorpora desde el guion curatorial, educativo y museográfico, el equipo puede decidir anticipadamente sobre:
- Cuáles serán las rutas de circulación y descanso.
- Qué objetos podrán observarse desde diferentes alturas.
- Qué información debe presentarse mediante texto, imagen, audio, tacto o lengua de señas.
- Qué contenidos requieren lectura fácil o explicaciones sin tecnicismos.
- Cómo funcionarán los interactivos para personas con discapacidad auditiva, motriz e intelectual.
- Qué niveles de luz, sonido, saturación visual y concentración de personas tendrá cada espacio.
- Cómo participarán las personas con discapacidad en las pruebas o prototipo y en los ajustes o decisiones.
- Qué recursos estarán disponibles antes, durante y después de la visita.
Componentes de un programa de inclusión
Un programa institucional debe integrar, al menos, los siguientes elementos:

- Política y compromiso institucional. La inclusión debe aparecer en la misión, los planes de trabajo y los presupuestos del museo.
- Diagnóstico de accesibilidad. Es necesario revisar infraestructura, circulación, señalización, atención, comunicación, contenidos, recursos digitales y actitudes del personal.
- Participación de las personas con discapacidad. Los públicos deben intervenir en la identificación de barreras, selección de contenidos, diseño, prueba y evaluación de recursos. No basta consultarles cuando todo está terminado.
- Programación permanente. Deben existir recorridos, talleres, espacios y materiales accesibles durante todo el año, sin restringirlos a fechas conmemorativas.
- Accesibilidad transversal en las exposiciones. Cada exposición debe incorporar desde su planeación lenguaje claro, lectura fácil, braille, macrotipos, audiodescripción, subtítulos, Lengua de Señas Mexicana, recursos táctiles o apoyos sensoriales pertinentes.
- Formación continua. El personal debe conocer los recursos, aprender formas respetuosas de interacción y saber responder ante necesidades diversas.
- Alianzas sostenidas. Las colaboraciones con organizaciones como LibroCiego, asociaciones de personas sordas, colectivos de vida independiente, grupos de autogestores y especialistas deben formar parte de la planeación.
- Mantenimiento y actualización. Los puntos braille, relieves, audios, códigos QR, pictogramas, elevadores y sillas de ruedas requieren revisión periódica.
- Comunicación accesible. La información sobre horarios, servicios, barreras y apoyos debe estar disponible antes de la visita y en formatos accesibles.
- Evaluación e investigación. El museo debe conocer no solo cuántas personas asistieron, sino si pudieron desplazarse, elegir, comprender, participar, sentirse respetadas y aportar sus propias interpretaciones.
Un programa permite pasar de “hacer algo para estos públicos” a construir el museo con ellos. Esta diferencia es fundamental: las personas con discapacidad no son destinatarias pasivas de una acción asistencial, sino ciudadanas con derechos culturales, conocimientos y capacidad para transformar el museo.
