El 28 de junio no debería ser tratado por los museos solo como una fecha especifica y puntual, una agenda de “diversidad” o una oportunidad para iluminar el logotipo con colores. El Día del Orgullo LGBTTTQ+ nos exige una pregunta más profunda: ¿qué estructuras de mirada, lenguaje, clasificación y poder sigue reproduciendo el museo cuando habla de cuerpos, identidades, familias, afectos, biografías y memorias?
Las museologías trans, cuir y disidentes no son únicamente una ampliación temática. No se trata solo de “incluir” artistas, personajes históricos o públicos LGBTTTQ+ en una programación puntual. Se trata de revisar el museo como sistema: cómo nombra, cómo ordena, cómo interpreta, cómo conserva, cómo comunica, cómo recibe y cómo legitima ciertas vidas mientras vuelve invisibles otras.
La definición de museo aprobada por ICOM en 2022 señala que los museos deben ser instituciones accesibles e inclusivas, que fomenten la diversidad y trabajen con la participación de las comunidades. Esta definición permite pensar que la inclusión no es un servicio adicional, sino una responsabilidad ética, educativa y profesional del museo.
Desde la mediación educativa, esta reflexión nos interpela directamente. Quienes trabajamos con públicos no somos únicamente quienes “explicamos” exposiciones. Somos quienes detectamos silencios, incomodidades, violencias simbólicas, lenguajes excluyentes, recorridos que expulsan, etiquetas que reducen y preguntas que nunca se hicieron. Por eso, repensar el 28 de junio implica pasar de la conmemoración a la transformación institucional.
Durante mucho tiempo, los museos han organizado el mundo a partir de categorías aparentemente neutras: masculino/femenino, artista/modelo, autor/musa, familia legítima/familia anómala, cuerpo bello/cuerpo extraño, patrimonio mayor/patrimonio menor, arte culto/cultura popular. Sin embargo, ninguna clasificación es inocente. Cada ficha, cada sala, cada guion curatorial y cada visita guiada participa en una forma de ordenar la realidad.
Cuestionan precisamente esa aparente neutralidad y generan preguntas como: ¿quién decidió que una biografía debía contarse desde el matrimonio heterosexual?, ¿por qué ciertos afectos se leen como “amistad” cuando podrían ser vínculos amorosos o redes de cuidado?, ¿por qué algunos cuerpos aparecen como objeto de estudio, exotización o espectáculo?, ¿qué identidades fueron corregidas, ocultadas o patologizadas por el relato institucional?
Las museologías trans, cuir y disidentes como una metodología crítica, es hablar de una práctica que incomoda las categorías fijas. “Trans” no solo alude a identidades de género; también puede pensarse como tránsito, cruce, desplazamiento, transformación. “Cuir” (apropiación latinoamericana de queer) permite situar estas discusiones desde nuestros territorios, desigualdades, lenguajes y memorias. “Disidente” nombra aquello que no se acomoda a la norma dominante: sexual, corporal, familiar, racial, colonial, estética o institucional.
Estas perspectivas no buscan reemplazar una verdad por otra, buscan abrir el relato. Donde el museo dice “esto es”, la museología cuir pregunta “¿quién lo dice?, ¿desde dónde?, ¿a quién beneficia?, ¿a quién deja fuera?, ¿qué otras lecturas son posibles?”
El giro social en los museos propone colocar en el centro la relación con “lxs otrxs”, no como consumidores pasivos sino como enunciadores, productores, intermediarios y participantes de lo que ocurre en la institución. En ese sentido, una museología trans y cuir no puede construirse sin comunidades, colectivos, educadorxs, investigadorxs, artistas, familias, juventudes y personas que han vivido en carne propia la exclusión del relato patrimonial.
Se plantean algunas referencias latinoamericanas sobre metodologías cuir, trans y discidentes en América Latina en tres capas: marcos teóricos, experiencias museales/archivísticas y autoras/es para ampliar el enfoque educativo-curatorial:

Algunos de los archivos y proyectos latinoamericanos que conviene mirar como “museologías vivas Cuir y trans en América Latina”, son importantes porque no nacen inicialmente dentro del museo, sino en archivos comunitarios, colectivos, redes afectivas, fanzines, fotografías familiares, memorias orales, performances y activismos.
El Museo Travesti Trans de Argentina puede leerse como una de las experiencias latinoamericanas más potentes para repensar qué entendemos por museo, archivo, patrimonio y educación. Su importancia no radica únicamente en reunir objetos o documentos de la comunidad travesti-trans argentina, sino en desafiar la idea misma de musealidad: qué se considera digno de conservar, quién tiene autoridad para narrar la historia, qué cuerpos han sido expulsados del relato nacional y qué memorias pueden convertirse en conocimiento público.
Según OTRANS Argentina, el Museo Itinerante Travesti Trans Argentina condensa casi cien años de historia del movimiento travesti-trans en Argentina, a través de más de veinte mil archivos fotográficos, recortes periodísticos, revistas, documentos y objetos. Su objetivo es construir una memoria colectiva, plural y subjetivizante narrada desde los márgenes, a contrapelo del discurso hegemónico que ha invisibilizado la existencia de travestis y trans.
Este caso es especialmente valioso para educadoras, mediadoras y profesionales de museos porque demuestra que la memoria travesti-trans no es solo un “tema” para exponer. Es una forma de interpelar la estructura del museo: sus criterios de selección, sus lenguajes, sus silencios, su relación con los públicos y su responsabilidad frente a comunidades históricamente violentadas.

Aquí encontramos más ejemplos de otros proyectos que activan la visión:
| Proyecto / archivo ACTIVO | País | REFERENCIA para el tema |
|---|---|---|
| Archivo de la Memoria Trans Argentina | Argentina | Modelo de archivo comunitario, visual y afectivo. Permite trabajar memoria, identidad, violencia institucional, redes de cuidado y supervivencia. |
| Museo Travesti del Perú | Perú | Contra-museo o museo portátil que desordena la historia nacional desde el travestismo. |
| Museo Travesti Trans de Argentina | Argentina | Muestra cómo la memoria travesti-trans puede convertirse en exposición, archivo, pedagogía pública y reparación simbólica. |
| Acervo Bajubá / Museu Bajubá | Brasil | Referente para discutir archivo LGBT+, memoria popular, cultura visual y documentación comunitaria. |
| Archivo Memoria Trans México | México | Proyecto útil para trabajar memoria trans mexicana, fondos personales, testimonios y genealogías comunitarias. Hay registros públicos de su presentación en espacios museales como el Museo Universitario del Chopo. (Facebook) |
| Archivo de la Memoria Marica / Queer Memory Archive Perú | Perú | Relevante para pensar archivos cuir como resistencia frente al borramiento histórico. Medios recientes lo ubican junto al Archivo de la Memoria Trans Argentina y archivos transmasculinos mexicanos dentro de una red latinoamericana de preservación de memorias LGBTQ+. (WIRED) |
| Archivo Memoria Transmasculina México | México | Referencia necesaria para no reducir la memoria trans a una sola experiencia identitaria; permite abrir preguntas sobre masculinidades trans, archivo, cuerpo y representación. (WIRED) |
También las autoras/es latinoamericanas/os ayudan a fundamentar una mirada cuir, trans, decolonial y educativa. Estas referencias no siempre son “museológicas” en sentido estricto, pero son muy útiles para construir el marco conceptual. Para que un museo trabaje museologías trans, cuir y disidentes no basta con abrir una exposición durante junio, programar una mesa de diálogo o incluir una bandera en comunicación institucional. El cambio real ocurre cuando estas perspectivas modifican la estructura del museo: sus formas de investigar, coleccionar, nombrar, contratar, mediar, conservar, evaluar, cuidar y decidir.
Desde la educación y la mediación, esta transformación implica pasar de una lógica de “inclusión de públicos diversos” a una pregunta más profunda: ¿qué debe cambiar en el museo para no seguir reproduciendo violencia simbólica, heterosexualidad obligatoria, colonialidad, blanquitud, binarismo, elitismo cultural y silenciamiento de cuerpos disidentes?
| Autor/a/e | País / región | Aporte |
|---|---|---|
| Sayak Valencia | México | Capitalismo gore, transfeminismos, violencia, cuerpo, frontera, necropolítica. Muy útil para leer museos, violencia y representación de cuerpos disidentes. |
| Valeria Flores | Argentina | Pedagogías cuir, interrupción de la norma, lenguaje, educación, deseo y disidencia. Muy valiosa para mediación educativa. |
| Marlene Wayar | Argentina | Pensamiento travesti-trans latinoamericano, pedagogía, derechos, infancia, cuerpo y ciudadanía. |
| Lohana Berkins | Argentina | Activismo travesti, identidad política, derechos, memoria y reparación. Fundamental para contextualizar archivos travesti-trans. |
| Susy Shock | Argentina | Arte, poesía, identidad trava sudaca, performatividad y memoria afectiva. |
| Pedro Lemebel | Chile | Escritura marica latinoamericana, memoria, cuerpo, sida, dictadura, ciudad y disidencia. |
| Néstor Perlongher | Argentina / Brasil | Deseo, deriva, sexualidades disidentes, lenguaje y contracultura. |
| Yuderkys Espinosa Miñoso | Caribe / Abya Yala | Feminismo decolonial, crítica a la blanquitud y a la inclusión liberal. Sirve para no construir una museología cuir sin raza, clase y colonialidad. |
| Ochy Curiel | República Dominicana / Colombia | Feminismo decolonial, heterosexualidad obligatoria, crítica institucional y epistemologías situadas. |
| María Lugones | Argentina | Colonialidad de género; clave para pensar cómo el museo heredó formas coloniales de clasificar cuerpos y géneros. |
| Rita Segato | Argentina / Brasil | Colonialidad, género, violencia y pedagogías de la crueldad. Útil para pensar museos, representación y violencia simbólica. |
| Jota Mombaça | Brasil | Disidencia, cuerpo, violencia, racialización, colonialidad y producción artística. |
| Érica Malunguinho | Brasil | Arte, política, negritud, transgeneridad y pedagogías afrobrasileñas. |
Las referencias curatoriales y artísticas dentro del campo latinoamericano, donde Mónica Mayer es una referencia indispensable para pensar cómo una práctica artística puede convertirse en herramienta de archivo, pedagogía pública, participación social y crítica institucional. Aunque su trabajo se sitúa principalmente en el arte feminista, muchas de sus metodologías son muy útiles para pensar museologías cuir y trans vivas, porque desplazan el museo desde la contemplación pasiva hacia la escucha, la denuncia, la memoria colectiva y la producción compartida de conocimiento.
Mónica Mayer, nacida en Ciudad de México en 1954, es artista, crítica, pedagoga, archivista y activista feminista. Su trayectoria cruza performance, dibujo, escritura, intervención pública, archivo, docencia y participación comunitaria. Entre 1978 y 1980 estudió en el Feminist Studio Workshop del Woman’s Building en Los Ángeles, un espacio clave del arte feminista, y en 1980 realizó una tesis titulada Feminist Art: An Effective Political Tool.

Su aporte no consiste solo en “hacer obras sobre mujeres”. Su potencia está en haber entendido el arte como herramienta política, pedagógica y relacional. Para los museos, esto resulta fundamental, nos obliga a preguntar si una exposición puede escuchar, si un archivo puede activar memoria, si una obra puede reunir testimonios y si el público puede dejar de ser visitante para convertirse en sujeto que enuncia.
Aquí encontramos más referencias curatoriales/artísticas:
| exponente | País | curaduríaL/ artística |
|---|---|---|
| Giuseppe Campuzano | Perú | Museo Travesti del Perú; contraarchivo, travestismo, nación, colonialidad. |
| Las Yeguas del Apocalipsis | Chile | Performance, sida, dictadura, cuerpo, mariconería, memoria política. |
| Pedro Lemebel y Francisco Casas | Chile | Activismo artístico y acción pública. |
| Mónica Mayer | México | Feminismos, archivo, participación; útil para cruzar museología cuir y pedagogía crítica. |
| Nelson Morales | México | Fotografía, muxes, diversidad sexual, comunidad y autorrepresentación. Una exposición reciente en el Museo de la Ciudad de México reunió 360 fotografías, instalaciones y proyecciones sobre su obra. (Cultura CDMX) |
| Lia García / La Novia Sirena | México | Pedagogías trans, performance, afectividad, cuerpo y educación. |
| Felipe Rivas San Martín | Chile | Arte queer/cuir, tecnologías, archivo, VIH, visualidad y política sexual. |
| Carlos Motta | Colombia | Historia queer, colonialidad, derechos sexuales, archivo y contranarrativas. |
| Nadia Granados / La Fulminante | Colombia | Performance, cuerpo, colonialidad, sexualidad y crítica mediática. |
| Jota Mombaça | Brasil | Escritura, performance, racialización, disidencia sexual y violencia. |
A partir del soporte museológico, activista, artístico y curatorial que se tiene sobre este enfoque, es importante que se generen acciones necesarias hacia la transformación en la estructura del museo. Desde luego la primera acción no es solamente programar una visita especial el 28 de junio o alguna otra acción puntual, es revisar la institución por dentro:
- Revisar el lenguaje institucional. El museo necesita revisar sus cédulas, hojas de sala, textos web, formularios de inscripción, encuestas, señalética, convocatorias y discursos públicos. ¿Usan lenguaje binario innecesario? ¿Preguntan “sexo” cuando necesitan otra información? ¿Permiten registrar nombre social? ¿Nombran correctamente identidades trans, no binarias o cuir? ¿Evitan expresiones patologizantes, folclorizantes o moralizantes? Esta auditoría no debe ser cosmética. Debe convertirse en una política editorial y educativa.
- Revisar colecciones y archivos desde preguntas disidentes. Cada museo puede iniciar una revisión interna de sus acervos preguntando: ¿Qué obras, documentos, fotografías, objetos o relatos permiten hablar de género, deseo, corporalidad, travestismo, performatividad, amistad, redes afectivas, parentescos no normativos o violencia contra cuerpos disidentes ¿Qué piezas han sido interpretadas únicamente desde claves heteronormativas? ¿Qué silencios existen en las fichas catalográficas?¿Qué artistas o comunidades fueron nombradas con categorías impuestas? Esta revisión puede derivar en microinvestigaciones, glosarios críticos, recorridos alternos, laboratorios de archivo y nuevas líneas curatoriales.
- Crear protocolos de cuidado. La inclusión no puede depender de la buena voluntad de una educadora o de una persona sensibilizada. El museo requiere protocolos claros contra discriminación, acoso, burlas, uso incorrecto deliberado de nombres o pronombres, violencia verbal y exclusión en actividades. UNESCO ha señalado la importancia de entornos educativos seguros, no violentos e inclusivos para estudiantes lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales. Aunque se refiere al ámbito educativo, el principio es aplicable a los museos como espacios de aprendizaje no formal.
- Formar a todo el personal, no solo al área educativa. La mediación inclusiva fracasa si seguridad, taquilla, comunicación, dirección, curaduría o atención al público no comparten criterios mínimos. La formación debe incluir conceptos básicos, trato digno, lenguaje, sesgos inconscientes, lectura crítica de imágenes, historia de movimientos LGBTTTIQ+, derechos culturales y gestión de situaciones difíciles.
- Sin presupuesto, la diversidad se vuelve discurso. El museo debe asignar recursos para honorarios de consultorías comunitarias, artistas, mediadorxs invitadxs, accesibilidad, materiales, traducciones, evaluación y documentación. También debe definir quién toma decisiones, cómo se consulta y cómo se responde ante errores.
Acciones necesarias desde enfoques LGBTTTIQ+ en la mediación con públicos. La mediación puede ser el espacio donde el museo ensaya otras formas de relación. Pero para ello necesita dejar de conducir al público hacia una única interpretación.

- Preguntar antes de explicar. Una mediación cuir comienza con preguntas que abren posibilidades: ¿Qué cuerpos aparecen legitimados en esta sala? ¿Qué vínculos afectivos se nombran y cuáles se silencian? ¿Qué palabras usaríamos hoy para hablar de esta imagen? ¿Qué parte del relato parece segura y qué parte podría ser una suposición? ¿Qué memoria personal o colectiva se activa al mirar esta obra?
- El Proyecto Zero que ya tiene varias décadas de formulación propone que las obras planteen preguntas más que respuestas, que existan múltiples formas de acceso y que la observación requiera tiempo, reflexión y conexiones personales. Este enfoque es útil para evitar visitas cerradas y abrir lecturas situadas.
- Diseñar recorridos de lectura crítica. No se trata de hacer “el recorrido LGBT” como gueto temático. Se pueden crear recorridos transversales sobre cuerpo, norma, deseo, familia, autorrepresentación, censura, archivo, performance, memoria afectiva o violencia simbólica. Estos recorridos pueden atravesar arte antiguo, moderno, contemporáneo, historia, ciencia, antropología o patrimonio local.
- Trabajar con públicos diversos sin asumir identidades. No toda persona LGBTTTQ+ quiere hablar desde su experiencia. No todo visitante heterosexual debe ser tratado como ajeno al tema. No toda infancia debe ser protegida de la diversidad; más bien debe ser protegida de la discriminación.
- La mediación debe evitar exponer a las personas, pedir testimonios forzados o convertirlas en representantes de un colectivo. El cuidado consiste en abrir espacios de conversación sin obligar a nadie a declararse, justificarse o educar al resto.
- Usar metodologías participativas. MEDIARTE cuenta con herramientas como observación, empatía, preguntas sinceras, pensamiento divergente, narración, reinterpretación y transferencia de la experiencia. Estas estrategias pueden adaptarse para trabajar con públicos en torno a identidades y memorias disidentes. Ejemplos concretos:
- Cartografía afectiva de la sala: visitantes señalan dónde perciben cuidado, ausencia, violencia, deseo, norma o resistencia.
- Reescritura de cédulas: grupos redactan textos alternativos que incluyan preguntas críticas y no solo datos.
- Archivo de palabras: se recopilan términos usados históricamente para nombrar cuerpos e identidades, distinguiendo entre autodenominación, insulto, categoría médica, categoría legal y lenguaje comunitario.
- Objeto en tránsito: cada visitante elige una pieza y propone tres lecturas: la oficial, la sospechada y la posible.
- Mesa de cuidados: al cierre, se conversa sobre qué tendría que cambiar en el museo para que más personas se sientan reconocidas y seguras.
La revisión del trabajo a todos los niveles en los museos, desde este estos enfoques permite acciones conjuntas, no aisladas que podrán ir transformando las acciones diarias:
| Nivel | Acción concreta | Resultado esperado |
|---|---|---|
| Educativo | Revisar lenguaje de cédulas, formularios y materiales educativos | Reducir exclusiones simbólicas |
| Curatorial | Detectar silencios de género, cuerpo, deseo y familia en colecciones | Abrir nuevas lecturas del acervo |
| Públicos LGBTTTIQ+ | Diseñar recorridos críticos no binarios ni heteronormativos | Ampliar experiencias de interpretación |
| Trabajo colectivo | Invitar colectivos desde el diseño, no solo al final | Pasar de participación decorativa a la co-creación |
| Estructura Institucional | Crear protocolos de trato digno y no discriminación | Garantizar seguridad y corresponsabilidad |
| Evaluación | Preguntar a públicos LGBTTTQ+ cómo vivieron la experiencia | Ajustar prácticas desde la escucha real |
Un museo que aborda el 28 de junio, día del Orgullo, con responsabilidad y en acciones permanentes, debe cuidar no caer en prácticas que reproducen la violencia que dice combatir. No basta con invitar a una persona trans a hablar si la institución sigue sin baños seguros, formularios incluyentes o protocolos de trato digno. No basta con exhibir obras de artistas cuir si no se pagan honorarios justos. No basta con hablar de diversidad si la curaduría mantiene una voz única. No basta con usar lenguaje inclusivo si las decisiones siguen siendo verticales.
También hay que evitar la exotización: presentar las vidas LGBTTTQ+ solo desde el sufrimiento, el escándalo, la marginalidad o la fiesta. Las memorias disidentes incluyen dolor, pero también pensamiento, belleza, humor, parentescos elegidos, pedagogías comunitarias, archivo, espiritualidad, deseo, duelo, imaginación política y futuro.
Repensar el 28 de junio desde la colectividad LGBTTTIQ+ y museologías trans, cuir y disidentes implica reconocer que el museo no es neutral. Es una máquina de legitimación, pero también puede ser una plataforma de reparación simbólica, escucha y producción compartida de conocimiento. La pregunta central no es: “¿qué actividad haremos para el Orgullo?”
La pregunta es: ¿qué debe cambiar en nuestra estructura para que las personas, memorias y comunidades LGBTTTIQ+ no aparezcan solo como tema, sino como parte activo de la vida del museo? Un museo verdaderamente inclusivo no es el que tolera la diferencia, sino el que permite que la diferencia transforme sus formas de mirar, nombrar, ordenar, conservar, investigar y mediar.

